Desde
que asumió el Gobierno de Gabriel Boric, los hechos de violencia
perpetrados en contra de Carabineros ha ido en aumento y estamos siendo
testigos de agresiones severas, apoyadas en la rabia, en actos fuera de
toda lógica como fue golpear con un fierro al sargento segundo, Carlos
Retamal, en medio de un operativo de carreras clandestinas en San
Antonio.
Y
llama profundamente que ese extremado hecho de violencia, a la
ceremonia de despedida del sargento segundo ninguna autoridad de
Gobierno fue capaz de aparecer y, horas después, como premio de consuelo
enviaron a la delegada presidencial a Melipilla. Una conducta
inexplicable y que sólo da vergüenza, porque aunque sepamos a que estos
“jóvenes revolucionarios” siempre han estado en contra de la policía
uniformada y participaban en las protestas, haciéndose así conocidos,
hoy están a cargo de la administración del Estado Y el respeto por el
Orden y Seguridad no tiene que ver con las ideologías.
De
alguna u otra forma se les está dando un premio a los delincuentes que
encabezaron el planificado estallido social y algunos terminan siendo,
junto a sus familias, indemnizadas. ¿Por qué?, ¿qué fue lo bueno que
hicieron para el país? Destruir todo y, eso es lo que se les premia. Un
absurdo, un Gobierno con un criterio al revés.
Lo
que estamos viendo al interior de Carabineros es la sensación de
sentirse abandonos y los alegatos de falta de apoyo aumentan al interior
de la institución. ¿Y qué medidas que sean un verdadero ejemplo está
entregando el Gobierno?
Instruyó
la expulsión de los extranjeros que estuvieron involucrados en la
golpiza a funcionarios de Carabineros en Puerto Montt. De seguro, se
irán y, al poco tiempo, estarán de vuelta en este Chile que abre la
puerta a todos, sin seleccionar, hasta los cargaditos con prontuarios se
instalan en el país.
El pasado martes, recordemos, falleció otro funcionario de Carabineros en Cañete producto de un accidente.
Nos
debiera llamar a la reflexión y encender las alarmas, el que exista un
aumento en las renuncias y peticiones de retiro en los últimos meses y
habría cerca de 10 mil vacantes por llenar. Este déficit ha ido
haciéndose más evidente desde hace poco más de dos años, cuando se
iniciaron los graves desórdenes del denominado estallido delictual.
Hay
más datos que es importante tener presente: son 703 los oficiales y
suboficiales que han renunciado o se han acogido a retiro durante los
primero siete meses de este año. En el caso de los suboficiales,
(carabineros, cabos, sargentos, suboficiales y suboficial mayor),
implica que entre enero y el 20 de julio del año pasado se fueron 478
efectivos.
Mientras
el panorama se está haciendo cada vez más complejo, se nos acerca un
nuevo 18 de octubre y ¿qué hace Boric? Más allá de sus discursos leídos,
aprendidos algunos párrafos de memoria, bien poco. Hace falta que le
entregue un respaldo explícito a las policías, que les faciliten las
herramientas legales -el Congreso tiene también su rol en esto- y puedan
combatir la delincuencia, combatirla de verdad.