Los zorros más peligrosos para cualquier rebaño son aquellos que se cubren con pieles de cordero para acometer sus fechorías afirman nuestros hombres de campo, parodiando aquello de los lobos con pieles de oveja de la Vieja Europa.
Y tienen razón porque no es la primera vez que nuestra sociedad es amenazada por el peligro de ser destruida por los arteros manejos de zorros que dicen y parecen ser “nuevos” en política, pero muy duchos en el manejo de los trucos y triquiñuelas más repudiables de las malas prácticas de lo que ellos llaman “los viejos políticos” y que rechazamos con fuerza en su momento.
El “Caso Fundaciones”, disfrazado ahora de “Caso Convenios”, es una evidencia más de la forma más vil de sustraer dineros de todos los chilenos para ir “a mejorar la calidad de vida de los más pobres de nuestro país”, despilfarrando esa plata en jugosos “honorarios profesionales” o en “pagar” 270 mil pesos por metro cuadrado de pintado de fachadas o en fina lencería y ocultarse y protegerse con silencios cómplices y excusas pueriles, obviamente, sin devolver el dinero mal habido.
Y muchos de esos “lobitos” o “zorros”, pretenden seguir cuidando los recursos del estado – fisco – gobierno bajo la consigna presidencial de que ahora sí se aplicarán severas medidas de control de esas gestiones, es decir, dejando al zorro cuidando los gallineros, como en la Dirección de Presupuesto.
Y con la ayuda d nuevas promesas, teñidas color sueño, se posterga el anhelo de millones de chilenos que clamamos por un efectivo control de la inflación, de una lucha con resultados efectivos del crimen organizado, del narcotráfico y que la violencia criminal no siga regando nuestras calles que no iban a ser sin violencia con la sangre de los muertos a balazos por sicarios extranjeros… Y me guardo el sarcasmo pertinente.
Que la economía va a crecer, pero no crece; que el presupuesto va a crecer un 3,5 por ciento, sin señalar de dónde se obtendrá recursos que no sean más impuestos que yo espero no se apliquen ni tampoco le echen mano a los fondos previsionales.
Y si tienen dudas de que las cosas van de mal en peor en nuestra Patria Querida, miren las boletas de sus compras en supermercados, almacenes, carnicerías, panaderías o fruterías o pregunten cómo lo hacen los más de 300 mil cesantes que han dejado las necesidades de las empresas y que forman parte de ese contingente de chilenos que son parte de ese ominoso 9,6 por ciento de cesantía oficial que indica que el 9,3 por ciento de las mujeres están cesantes, según parte de la estadística del INE o preguntemos por las listas de espera en los hospitales.
Y atentos porque los cincuenta años del 11 de Septiembre no bastaron para ocultar el fracaso constante de esta gestión frenteamplista–comunista; ni la ofensiva mediática del zurdismo sesgado y que ahora pretende volver a esconderlo tras los Juegos Deportivos Panamericanos, en los cuales yo espero resultados más positivos que el de los Cóndores de Luksic en el Mundial de Rugby realizado en Francia.