El
caso Convenios o Fundaciones ha traído consigo el peor momento de la
ética y la moral entre autoridades de turno. Es realmente penoso darse
cuenta de que quienes prometieron mucho, cumplen poco. Hace tres
semanas, Rodrigo
Martínez, Rodrigo Alarcón y Simón Acuña renunciaron al Gobierno
Regional del Biobío tras haber sido mencionados en un reportaje de T13
sobre el llamado Caso Lencería. Según los antecedentes expuestos en
dicha investigación, los tres funcionarios de alto rango se habrían
enterado de lo que venía, mucho antes de la explosión del escándalo.
La corrupción es un delito, como lo es un robo, un homicidio o una
estafa. Nuestro actual escenario nos tiene a todos preocupados, porque
no somos tan “blancos” como lo que creíamos hace un par de años, cuando
ya no se recuerda quién fue el primero que se atrevió a decir que éramos
“los tigres de Latinoamérica”, todo lo anterior pese a que las cifras
digan lo contrario, ya que en Chile, las investigaciones por corrupción
no alcanzan ni siquiera el 3% de los delitos que ingresan al sistema de
justicia penal; es decir, la corrupción, cuantitativamente hablando, es
poco significativa. La realidad de hoy nos distancia mucho de ello,
porque cuando no se termina por destapar un escándalo, aparece otro. Y
en los últimos meses han pasado ante nuestros ojos hechos que jamás
íbamos a pensar, porque se confió mucho en autoridades que representaron
a sectores políticos que prometieron mucho y que electoralmente fueron
justos triunfadores, porque el pueblo decidió. Ningún país está libre de
que algún sinvergüenza pretenda aprovecharse de su poder, político o
económico, para satisfacerse. Y ante ello, en nuestras propias narices
hemos visto cómo muchos utilizan la posición que ocupan para “instalar” a
los suyos y favorecerlos a cambio de algo. Y eso existe, no nos sigamos
haciendo los ciegos. Otros utilizan recursos públicos en provecho
propio; hacen uso de información privilegiada, influyen en los
legisladores para obtener normas
o granjerías que beneficien los propios intereses, en perjuicio del
interés de la población. El caso Fundaciones marcará duramente al
Gobierno del Presidente Gabriel Boric, porque se han visto involucrados
personeros del Frente Amplio, y se suma a una de las tantas derrotas que
ha tenido en menos de un año. Es hora de ponerle término. Si fuéramos
un país que no tuviera corrupción sería porque tendríamos los controles
adecuados para impedir o detectar esos actos y ello no existe.