Hoy, en la Región de Magallanes y
Antártica Chilena en muchos hogares se desembolsan más de 200 mil pesos
mensuales en cancelar los combustibles (bencina o petróleo). Eso si se
toma en consideración que se utiliza un solo vehículo. Ahora si son dos o
más el costo supera los $300 mil. Cada persona de Punta Arenas
gasta en promedio $ 3.000 diarios en trasladarse a sus lugares de
trabajo o de estudio, es decir, más de 75 mil pesos mensuales. Si una
familia promedio tiene cuatro integrantes la cifra se eleva por encima
de los $ 300 mil mensuales que se desembolsan sólo en los traslados. Por
eso la iniciativa de hace muchos años del Sindicato de Trabajadores de
ENAP de la eliminación del Impuesto Específico a los Combustibles ha
tenido buena acogida en la comunidad, pero total ignorancia en los
gobiernos y por sobre todo en parlamentarios que llevan más de una
década representándonos y no han hecho absolutamente nada por la región.
En la Reforma Tributaria nunca se contempló y para los habitantes de la
zona más austral del país y que el automóvil no constituye un lujo,
sino una necesidad de primer orden, es necesario que se den cuenta del
imperioso requerimiento. Porque es como el gas, hay que hacer algo y
pronto. Desde los gobiernos a nivel central no se realizan esfuerzos
porque para ellos no existe la necesidad que tienen los poco más de 160
mil habitantes que tiene esta región. Pero así es. En Argentina,
mientras más alejados de Buenos Aires, menores son los precios de los
combustibles. En Chile, el fenómeno es contrario. Hace siete años el
costo de un litro de bencina que hoy supera los $ 1.000 era de $ 580, es
decir, en la actualidad casi se duplicó. Juzgue usted.