Boric, el Presidente que la derecha instaló en el poder

18
de julio de 2021. En paralelo a la primaria Presidencia del Chile Vamos
se realizaba la primaria del pacto Apruebo Dignidad. En la papeleta
competían el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, y el diputado por
Magallanes, Gabriel Boric. En aquel entonces se especulaba que Boric no
tenía mucho que hacer en la instancia y que su afán era aumentar su
visibilidad y conocimiento para competir como Senador por la
Región Metropolitana. Sin embargo, el destino depararía otros escenarios para el actual presidente de la República En
los debates, el desempeño del comunista Jadue fue paupérrimo, al borde
de “que hace este tipo aquí”, en tanto Boric, a pesar de su juventud, se
adaptó camaleónicamente mostrándose como un liderazgo más “moderado”
que su adversario. Por cierto, el ímpetu y las ideas de Jadue sembraron y
acrecentaron el miedo en sectores de la Derecha quienes apelaron a sus
independientes y adherentes para ir a las urnas y
votar… por
Boric. Sí, personas en la derecha se movilizaron no para participar en
la primaria de su sector (donde competían Sichel, Lavín, Briones y
Desbordes) sino que lo hicieron para elegir a Boric en desmedro de Jadue
bajo la excusa de “impedir que los comunistas llegaran al poder”, como
si Boric fuera garantía de que eso no ocurriría.
Pasaron
los meses y llegamos al escenario de la elección presidencial más
importantes desde el retorno a la democracia, con los liderazgos más
escuálidos del último tiempo. En este escenario todo parecía indicar que
la competencia sería Sichel versus Boric. Con lo que no contaba la
derecha era que su candidato, elegido por ellos mismos en las primarias
presidenciales del sector, sería incapaz de aunar, congregar y convocar a
sus huestes para conseguir los apoyos necesarios. En medio de esa
tempestad la figura del conservador José Antonio Kast comenzó a subir no
sólo su popularidad sino también su respaldo, siendo visto por los
partidos políticos del sector como una opción ideológica con mayor
arraigo en la derecha que debutante Sichel. Sin embargo, en todos los
sondeos de opinión, quedaba de manifiesto que Sichel era muchísimo más
competitivo en el balotaje que Kast, quien gozó de un 50% de rechazo
permanentemente. En términos simples, la candidatura que menos querían
las chilenas y chilenos era la de Kast, mientras que los tres percibidos
como más cercanos eran Boric, Provoste y Sichel. La historia dirá que
la derecha, fiel a su miedo y estupidez, iría a las urnas para apoyar a
Kast, dejando a Sichel en el cuarto lugar, siendo superado por Franco
Parisi, un candidato que ni siquiera hizo campaña en el país por tener
problemas vigentes con la justicia. Respecto del votantes y elector
nacional, juzgue usted.
Llegó
la segunda vuelta. Kast se enfrentaba a Boric. Y mientras el primero
hacía malabares por intentar captar al votante liberal – de centro,
Boric confiaba en sus equipos el despliegue, especialmente en la actual
ministra del Interior, Izkia Siches, para aumentar su votación en el
norte del país. Por su parte, Kast buscaba rearmar su programa e
intentar aumentar su apoyo en mujeres convocando a la Dra. Paula Daza y
la alcaldesa Evelyn Matthei. Sin embargo, su campaña del miedo al
ascenso al poder de Boric, sumado a los exabruptos de sus parlamentarios
(De la Carrera y Kaiser) le terminaron por propinar una derrota donde
el 44% obtenido no significa que Republicanos sea una fuerza política de
verdad: simplemente, era elegir entre Boric o Kast. Y en esta pasada,
nuevamente, votantes que respaldaron las opciones de la derecha liberal e
independientes apoyaron a Boric.
Así
es como el magallánico llegó al poder: instalado por los miedos,
inconsistencias, incompetencias y falta de estrategia de la derecha. La
misma que hoy se aboca a ser vagón de cola, a seguir sosteniendo a
operadores políticos mediocres que siguen profitando de la política como
forma de vida, donde un flan tiene más consistencia opositora que el
conglomerado que, hoy por hoy, nadie tiene idea de como se llaman. Una
derecha que sigue peleando entre ella y donde, si siguen siendo
incapaces de leer los tiempos del cambio de época, continuarán
instalando presidentes de izquierda en el poder. Porque pareciera que a
la derecha le incomoda gobernar, pero le agrada ser oposición.

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