Un
verdadero veranito fue el que experimentamos hace algunos días en Punta
Arenas. Días de sol y paseos por la costanera en un lugar donde no
abunda el calor y donde cada vez que las temperaturas aumentan, la
población lo agradece.
Pero
como no todo es color de rosa, el aumento de la temperatura nos
recuerda que, lo que no abunda en esta parte del planeta son las
precipitaciones, y así lo han advertido expertos nacionales y
extranjeros que coinciden en que se trata de un verdadero problema para
los países y sus habitantes.
En
nuestro caso, aunque nos hagamos los distraídos, no estamos ajenos a
los efectos de los fenómenos climáticos y escasez de lluvia, con las
consecuencias que eso puede ocasionar para la producción local, la
habitabilidad, el acceso a recursos indispensables para la vida, en
estas latitudes, resulta urgente ya, no solo tomar conciencia del
presente sino que es indispensable avanzar en la toma de medidas
concretas.
En
Chile, según resaltaron desde el Ministerio de Medio Ambiente con datos
de la Dirección Meteorológica, estamos por cumplir 14 años consecutivos
de sequía. Y las expectativas no son mejores ni más alentadoras y
tendremos que asumir esa realidad con responsabilidad.
Por
estos días se está desarrollando la vigésima séptima Conferencia de las
Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio
Climático, conocida como COP 27, ocasión donde las naciones compartirán
sus experiencias y declararán qué han estado haciendo frente a una
situación global más que preocupante.
Comentario
al margen tiene relación con el verdadero espíritu de fondo que rodea
al encuentro mundial, como las empresas patrocinantes o la utilización
de transporte privado y de lujo por una parte de los asistentes, con
alta emisión de CO2; de ser así, podría considerarse poco consecuente
con los objetivos del evento.
Aunque
parezca ingenuo, no estaría de más pensar en que una reunión de este
tipo podría haberse realizado de manera telemática para evitar altos
gastos o el masivo traslado de personas.
Hasta
el momento, si bien es cierto que en el mundo se han adoptado medidas,
estas continúan siendo insuficientes. Se necesita ir más allá y no
podemos esperar más.
Y
como andamos por casa? Sería la pregunta que podríamos hacernos. El
fuerte impulso que está teniendo el desarrollo de las energías
renovables a partir del interés de desarrolladores de hidrógeno verde en
Magallanes es una buena señal. Por cierto, la información fundamentada y
la real participación ciudadana resultan clave en este proceso que
estamos transitando.
En
este sentido, es relevante contar con el apoyo de la academia y la
comunidad científica que nos permita conocer en profundidad la
implementación de estas energías, al igual que, la opinión de expertos,
de manera abierta y pública para contribuir a la mejor toma de
decisiones, con evidencia y proporcionando más y mejores herramientas de
análisis y reflexión.
Difusión
y educación desde los primeros niveles es relevante para la formación
ciudadana, la toma de conciencia y el empoderamiento de las comunidades
en un tema con múltiples consecuencias y otras tantas por conocer que no
puede dejarnos indiferentes.