Cambio de nombres ¿y la gestión?

El
Presidente Gabriel Boric hizo lo que tenía que hacer: sacar a su amigo
Jackson. No cabe duda de que la salida del exministro descomprime, en
parte, el ambiente tenso y rudo que deja la estela del caso fundaciones
en el propio Palacio de La Moneda. La renuncia de Giorgio no fue
heroica, no fue una prueba de liderazgo -como así lo pintaban-, es la
primera señal del derrumbamiento del proyecto político del Frente
Amplio.

¿El
cambio de gabinete? No es más que un cambio de nombres, pero que
también deja señales para la interna del gobierno, no así para su
proyección. El Presidente Boric decidió finalmente cerrarle la puerta y
castigar a RD, el partido emblema del Caso Fundaciones. No solo tuvo que
salir el fundador Jackson, el peso ministerial de Revolución
Democrática quedó hoy solo sujeto a la cartera de Bienes Nacionales, un
ministerio, con todo respeto, lejos de la influencia política y de
gestión gubernamental.

Al
Presidente se le pedía política e hizo política para su sector. Con el
hito de casi desterrar a RD de su equipo ministerial, le dio fuerza a su
partido -Convergencia Social- otorgándole la Subsecretaría de
Desarrollo Regional a un año de las elecciones municipales. La principal
subsecretaría encargada de otorgar recurso a regiones y a las
municipalidades. Y Comunes, el hermano chico del Frente Amplio, terminó a
la cabeza del Ministerio de Desarrollo Social.

La
lealtad del Partido Comunista al gobierno – más allá del solitario y
crítico Daniel Jadue- es recompensado por Boric. Por lejos, en el primer
bando del oficialismo, el PC es el partido que sostiene al ejecutivo y
Boric. Al desempeño de Camila Vallejo y Jeannette Jara, sumaron a
Nicolás Cataldo en Educación, una figura que ha destacado en el gobierno
y que ha tenido un ascenso meteórico en influencia y gestión.

Para
la oposición claramente no son noticias alentadoras. El cambio es
cosmético. Castiga a RD, por supuesto, pero en dos ministerios claves de
acción social como Mideso y Educación, ponen a figuras del sector más
radical del ejecutivo, aquella con los que cuesta conversar y lograr
acuerdos.

La
gran pregunta luego de esto es que si el cambio de nombres va a
significar cambio de gestión en La Moneda. Tarde, pero buena cosa que, a
más de un año y ocho meses de gobierno, se invite a los partidos de
Chile Vamos para conversar y ver espacio para destrabar la reforma de
pensiones y tributaria. Habrá que ver si la voluntad es tal, porque para
seguir insistiendo en malas reformas, es como si dialogaran en el
sillón de don Otto. Nadie cede, y por más que cambien la forma, el fondo
sigue igual.

Es
necesario además que la oposición pida sus garantías, no hay que
olvidar que, en la última conversación por una agenda de seguridad, a
fines de 2022 y antes de cerrar el acuerdo, el Presidente Boric decidió
indultar a 13 personas, varias de ellas con informe negativo para su
libertad, coartando cualquier posibilidad de confianza y estabilidad
para el país. Ojalá, por el bien del país, que la gestión cambie.

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