Recientemente
la Región de Magallanes fue favorecida con el progreso hacia la última
fase del nuevo Plan Paso a Paso: la Apertura Avanzada, dada la mejora
evidente en todos los indicadores sanitarios. Es así como somos la
primera y única zona del país que alcanza dicho “estatus”. Esta etapa
considera mayores libertades y el aumento o eliminación de los aforos
solo para los que cuenten con el pase de movilidad. Junto con esto, a
fines de septiembre el Gobierno no renovó el Estado de Catástrofe, lo
que implicó, entre otras materias, la eliminación del toque de queda.
Para
entrar en materia, analicemos cómo las medidas descritas anteriormente,
junto a las instrucciones que emitió el Mineduc con motivo de la
actualización de los protocolos para establecimientos educacionales,
afectan, o mejor dicho, benefician a las comunidades educativas. En
efecto, el Ministerio de Educación instruyó que los colegios estarán
autorizados a recibir presencialmente un nivel o curso completo
(eliminando el metro de distancia entre estudiantes) si al menos el 80%
de los alumnos y las alumnas pertenecientes a dicho nivel o curso
específico cuentan con pase de movilidad, es decir, que tengan las dos
dosis de la vacuna contra el coronavirus (o una, en el caso de las
vacunas “monodosis”). En este punto es muy relevante que los estudiantes
cuenten con dicho pase, el que muy probablemente será escaneado al
momento de ingresar a las distintas escuelas. Dicho documento no es
“fijo”, es decir, el individuo puede estar inhabilitado, aunque tenga
las vacunas, por estar sujeto a un sumario sanitario o por ser contacto
estrecho u otra razón, y la única manera de conocer su estado
actualizado es escaneándolo. Aunque quizás sea algo engorroso, es muy
necesario, ya que si se elimina la distancia física, las comunidades
educativas deberán estar atentas a que los estudiantes que estén en el
aula tengan cierto grado de inmunidad al Covid. Es más, debiera exigirse
que el 100% de los estudiantes, que deseen voluntariamente asistir al
colegio y que formen parte del curso o nivel que cumpla los parámetros
para “romper” el aforo, cuenten con pase de movilidad. La voluntariedad
por parte de las familias debemos respetarla, y por eso tenemos que
mantener, tal vez por un buen tiempo, las clases híbridas.
Ahora bien, quedarían fuera de este grupo de “elite” las niñas y los niños de entre 6 y 12 años, puesto que en estas
semanas la gran mayoría de ellos recién serán vacunados en sus
colegios. De acuerdo a esto, la segunda dosis les debiera tocar a
mediados de noviembre, por lo que tendrían inmunidad solo a fines de
dicho mes o a principios de diciembre, cuando el año escolar ya estaría
por finalizar, a menos que sean inoculados con las vacunas que requieren
solo una dosis (nota: los estudiantes que tienen 12 años o más ya
tuvieron su calendario de vacunación con anterioridad, por lo que se
estima que los colegios de Punta Arenas contarían con cerca del 80% de
sus estudiantes de educación media con el esquema completo de
vacunación, en promedio).
El
aumento (o eliminación) de los aforos en los colegios se percibe como
una medida positiva, creemos que es necesario que asistan de forma más
regular a clases presenciales (no en grupos semanales o días
intercalados u otra modalidad). Se sueltan las amarras para un
territorio que estuvo demasiado tiempo confinado, pero ahora más que
nunca debemos actuar con responsabilidad, cuidarnos y cuidar a nuestras
familias, tomar las decisiones adecuadas
y en el momento oportuno, no dejarnos llevar por la tentación de abrir
todo sin ningún control y con absoluto desenfreno, como si el mundo se
fuera a acabar, aunque esta pandemia estuvo cerca de lograrlo. Pese a
ello, estamos esperanzados en que podamos volver, de una vez por todas, a
cierta normalidad, que nos permita realizar algunas de las actividades
que se hacían prepandemia.