En agosto próximo se cumplen 25 años del “Terremoto Blanco”, aquel fenómeno climático que provocó una de las mayores catástrofes en la Región de Magallanes. En esa ocasión, todas las actividades de Puerto Natales fueron afectadas por las peores condiciones climáticas en más de medio siglo. Última Esperanza quedó aislada por cortes de ruta en varios puntos debido a los voladeros de nieve, mientras en Punta Arenas, cuadrillas municipales removieron toneladas de escarcha y en provincias argentinas vecinas se decretó estado de alerta. Fue catastrófico, fue algo que afectó a todos los habitantes de una u otra manera. El forraje almacenado para situaciones de malas condiciones meteorológicas comenzó a escasear rápidamente y las ovejas y vacunos fueron atrapados bajo metros de nieve. Se estima que en la Región de Magallanes murió en promedio el 20% del ganado ovino, y en zonas de isla grande de Tierra del Fuego las pérdidas alcanzaron el 80%. Las pérdidas fueron millonarias, incalculables dicen algunos ganaderos al recordar el hecho. Además, hubo muchos damnificados y numerosas casas dañadas por el peso de la nieve acumulada en sus techumbres. Ahora, la pregunta que deberá responder el Gobierno, ¿estamos preparados hoy en Magallanes para soportar nuevamente un fenómeno como este? Hoy contamos con mayor tecnología y hay muchos fenómenos climáticos que se pueden prever, pero nadie hasta hoy se atreve a adelantar algo. El norte de Chile sufrió con las lluvias y en Magallanes aún no sabemos qué nos va a deparar un otoño-invierno que aún no comienza.