Celebrando la Independencia de la Patria

Chile está en pleno proceso de celebración de sus 209 años como república independiente, vale decir como un Estado capaz de conducir por sí mismo y sin la intervención de terceros, los intereses de toda la sociedad hacia el bienestar, el aseguramiento de los derechos y la legalidad, superando los dogmas, los determinismos, y las costumbres defendidas por intereses de círculos privilegiados.

Llegar a tal situación de independencia supuso la acción decidida, sin restricciones, de hombres y mujeres que buscaron en la emancipación de la corona española y bajo la impronta de las ideas liberales, el destino justo y perfecto para la construcción de una base fundacional que permitiese el desarrollo de una verdadera República y de una Patria que llegase a ser acogedora, fraterna,  tolerante y habitada por hombres y mujeres de buenos principios.

Esta Patria, todos nosotros, los de origen, los primeros migrantes, los nuevos, los resultantes de todas las mezclas, hoy en 2019, celebra de acuerdo a sus usos y costumbres, ese gesto independentista que puso el acento en los grandes principios de libertad, igualdad y fraternidad del Siglo XIX. Aunque inicialmente se conformó un movimiento no separatista ni mucho menos independentista, la aspiración de hombres y mujeres fue la de promover profundas y necesarias reformas políticas y económicas en la sociedad real de la época y que concluyeron en la formulación del “Acta de Independencia de Chile”, que declaró solemnemente la separación política de la monarquía española, aprobada y firmada por el Director Supremo Bernardo O’Higgins Riquelme en Talca, el 2 de febrero de 1818. Esta Acta es considerada por la historia, como una singular muestra de autenticidad y propósitos libertarios de aquella naciente expresión de sentido patrio, de identidad y de nacionalidad.

Desde aquella patriótica gesta, Chile ha transitado a través una serie de conflictos y acuerdos sociales como consecuencia de un sistema de relaciones que están determinadas, históricamente, por una sociedad señorial de los inicios de la República, y en los tiempos recientes, por la participación de movimientos independientes y el descrédito de las instituciones que soportan el Estado y de aquellas que, en un tiempo, se constituían en defensoras y promotoras de la ética y moral públicas e individual.

El desafío que ha generado el “Acta de Independencia de Chile”, vista más de dos siglos después, es cómo mantener en la globalidad actual, la idea esencial de una República Democrática representativa, crecientemente inclusiva, y abierta a todos los ciudadanos y ciudadanas en todas las esferas de la vida en sociedad. Cómo podemos seguir avanzando en los esfuerzos republicanos y laicos, por constituir la Patria que se comparte, la nación que se construye políticamente con la participación de todos, en fin, un país de ciudadanos, y no un revoloteo de consumidores que giran cegados pensando a Chile como producto comercial internacionalizado, globalizado, convertido en sitio web. La masonería celebra y homenajea esta fecha con el íntimo deseo de más Libertad, más Igualdad, más Fraternidad.

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