Cementerio Municipal: historia de una de las mayores bellezas magallánicas

A
propósito de los tesoros que tenemos en Punta Arenas, muchas veces no
nos damos cuenta de las bellezas que nos rodean. El Cementerio Municipal
Sara Braun de Punta Arenas es una obra de arte. Recorrerlo en una
mañana soleada, es encontrarse con la paz interior del ser humano y con
la tranquilidad de pensamientos reposados que escruta la historia de más
de 65 mil mujeres y hombres que allí yacen en sepulturas y nichos
rodeados de hermosas avenidas de pinos, en un muy cuidado entorno.

La
necrópolis recibió el 18 de abril de 1894 los restos de Margarita Vives y
en el mismo año los de Pablo Fiol y Osvaldo Alfredo Werham, los tres
primeros inhumados, luego que el Gobierno concediera cuatro hectáreas de
terreno para el cementerio a un kilómetro al norte del Río de Las
Minas. Dos años después, en 1896 es sepultado el pionero y acaudalado,
José Nogueira.

En su acceso principal, se levanta un gran frontis y
pórtico monumental que se inauguró en 1923 donado por Sara Braun y su
padre Elías. Doña Sara, nacida en Telsau, Rusia, el 6 de diciembre de
1862, llega a nuestra ciudad junto a sus padres en 1874, contrayendo
nupcias con el pionero José Nogueira el 21 de enero de 1887. Al fallecer
el empresario lusitano, se unió en matrimonio con el contralmirante
Leoncio Valenzuela, muriendo a los 93 años, el 22 de abril de 1955 en la
ciudad de Viña del Mar.

El 1 de marzo de 1982 la necrópolis pasó a la
administración municipal, cedida por el Servicio Nacional de Salud de la
época. Hoy el cementerio cuenta con horno crematorio, sala de frío y
columbario con capacidad para depositar 76 ánforas, servicios que se
inauguraron el 30 de octubre de 2002. En el centro del pórtico
principal, se ubica una capilla para velatorios y oficios religiosos
ecuménicos.

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