Sin duda nuestra ciudad
capital regional Punta Arenas, tiene muchas necesidades y carencias, ya
sea por faltas de infraestructuras o bien falta de servicio básicos en
algunos sectores de extensión urbana, situación que preocupa a las
autoridades respectivas.
Pero
también hay otras necesidades que, sin bien, no están en primera línea
de las prioridades, es necesario avanzar en otorgarle una solución,
como, por ejemplo, en la necesidad de contar con un cementerio de
mascotas junto a un crematorio en nuestra ciudad.
Quizás
escribir una columna con esta temática hace unos 15 o 10 años atrás,
resultaría hasta absurda, para otros, fuera de toda lógica, e incluso,
hasta una columna ridícula.
Lo cierto es que creemos que hoy en día contar con un cementerio para mascota no es algo absurdo ni ridículo.
Estamos
convencidos que, si bien un cementerio de mascota no es una prioridad
de primer orden, sí es una necesidad que hay trabajar a través de un
diseño de proyecto, ta l como ya ha sido planteado al interior del
concejo municipal desde hace aproximadamente tres años a la fecha, por
lo que creemos que es tiempo de dar los primeros pasos para concretarlo.
Nuestras
mascotas ya no son miradas como antes, en la actualidad son respetadas y
tenemos una mirada distinta hacía ellas. Para muchos, son parte del
entorno familiar y le damos un espacio como ellos se merecen, es decir,
se ha creado una cultura de respeto y de cuidado distinta a la que había
hace algunos años.
Hoy
en día tenemos leyes que los protegen, como es la, “Ley Choñito”, que
sanciona, por ejemplo, el maltrato animal, junto a ello, tenemos
exigencia de la instalación de un chip de identificación y su respectivo
registro, es decir, ha habido muchos cambios, al menos en esta última
década. Pero a pesar de todos estos avances en la protección y cuidado
de nuestras mascotas, nos preguntamos dónde podemos enterrarlos.
Para
quienes han tenido la oportunidad de transitar por el kilómetro 15 sur,
de seguro se han podido percatar que a orillas del borde costero se ha
levantado improvisadamente un cementerio, que claramente, no reúne las
condiciones que los dueños de mascotas quisieran, pero ante la falta de
un recinto no le queda otra opción. En ese lugar la cantidad de
sepultura de mascotas crece día a día, por eso decimos que, si bien un
cementerio de mascota no es una prioridad, creemos que sí es una
necesidad.