Este
viernes se realizó la primera marcha de estudiantes convocada por la
Confech. El motivo, solicitar el aumento de la beca de alimentación
Junaeb, que actualmente y desde hace 10 años es de $32.000.
Los dirigentes declaran en medios de prensa nacional, (El Mostrador), las siguientes demandas:
“Los
alumnos exigen que se establezca un monto en Unidad de Fomento, con un
piso base 2 UF; que cubra por los meses de enero y febrero y que se
pueda extender su uso en más lugares. Además, esperan poder establecer
mesas de trabajo con el Mineduc para abordar la condonación al CAE, la
ampliación de la gratuidad y una educación no sexista”.
El
portal de Junaeb informa que Magallanes tiene un valor diferenciado,
con la extraordinaria suma de $34.000.- Los expertos de hace 10 años
estimaron que el costo de la alimentación en Magallanes es solo un 6.25%
más caro que el resto del país. No conocen Magallanes, y las
autoridades de turno no levantaron la voz.
Recordemos
que el estallido social fue por un alza de $30 en el precio del pasaje
en Metro, que por efecto acumulativo sumaba una cantidad importante de
recursos mensuales para las familias. Con esa gota que “rebalso el
vaso”, nos dimos cuenta que las pensiones asistenciales eran de tan solo
$125.000. Es decir, la tercera edad vulnerable de este país, tenía (y
tiene) un ingreso indigno y precario para sobrevivir, después de haber
trabajado toda una vida, y pagando siempre el impuesto IVA que está en
casi todas partes.
Todos
los sectores políticos rasgaron vestiduras, y se gestó cambiar la
constitución a través de una Convención constitucional, y se dijeron
discursos patrióticos y sociales, pero son muy lentos en justicia
social, solo conocen los retiros del 10%.
El
Poder ejecutivo y legislativo, debe buscar todas estas brechas
sociales, y colocarlas de una vez por todas sobre la mesa. No es
posible que hayan pasado tres gobiernos en 10 años, y sigan entregando
una beca simbólica que solo pueden hacer efectiva con la tarjeta en
algunos lugares. Sin estudiar la ubicación de las universidades e
institutos, estoy seguro que muchos de ellos, están lejos de las casas
de estudio.
El
estudiante de educación superior, no puede alimentarse con $1.454
diarios. El señor Joaquín Lavín en algún momento generó con un análisis
de costo interesantes, unos menús muy económicos que fueron repudiados.
Pero hasta el menú del señor Lavín era más caro que esta beca, y de
eso, ya pasaron varios años. No hablemos de la inconsecuencia en este
escenario, de campañas de vivir sano, vetada para los estudiantes por
los costos.
Las
máximas autoridades de este país, del Poder Legislativo y Ejecutivo,
deberían revisar las mesadas que le entregan a sus hijos (as), que
estudian seguramente en universidades privadas, y se van a dar cuenta de
acuerdo al gasto y costumbre que con $32.000, no llegan quizá ni
siquiera a la semana. Y de paso reflexione ¿Somos inconsecuentes al
legislar?