Clandestinos… mezcla perfecta para el sexo, droga y alcohol

“Que
se hace de forma oculta o secreta para burlar la ley”. Así define el
diccionario la palabra clandestino, palabra que por estos días ha estado
presente en los medios de comunicación en la ciudad de Punta Arenas,
luego que un grupo de vecinos del sector del barrio Croata y céntrico,
cansados de lo que están viviendo día a día, alzaran la voz para decir
basta al sufrimiento que los aqueja desde hace tiempo por la existencia
de locales clandestinos en sus alrededores, lo que se traduce en ruidos
molestos y en hechos que perturban su vida.

La
“instalación” de locales clandestinos es una situación que no solo
preocupa a los vecinos, sino que también a las respectivas autoridades,
quienes a través del tiempo han ido recibiendo diferentes antecedentes
sobre la presencia de estos recintos en distintos punto de la ciudad,
los que funcionan a vista y paciencia de los vecinos, acción que ya ni
siquiera se hace en forma oculta o secreta, pues están plenamente
identificados y funcionando a cualquier hora.

Ante
tal panorama uno se pregunta, por ejemplo, si están identificados, por
qué no son sancionados, por qué no se cierran. Son interrogantes lógicas
que nos podemos hacer. Pero siempre hay un pero, pues para ingresar a
un lugar clandestino, que es propiedad privada, se necesita una orden
judicial, y para que un juez emane dicha orden debe haber una denuncia
formal y responsable, de lo contrario ni Carabineros, Investigaciones o
personal de seguridad municipal pueden acceder a estos lugares, de lo
contrario estarían vulnerando los “derechos ciudadanos” en materia de
propiedad privada.

Claramente
el clandestinaje provoca un enorme daño a quien conforme a la ley paga
sus impuestos; es decir, un recinto con patente, con permisos
municipales y sanitarios, regidos por las normas. Lógicamente es
cuestionable tratar de explicarse cómo los locales con patentes y
debidamente acreditados pueden ser objeto de fiscalización e incluso de
cierre, pero aquellos clandestinos no están sujetos a estas normativas, a
no ser que exista orden judicial para un allanamiento y en su interior
se encuentren evidencias para proceder.

En
estos locales pasa de todo, han dicho los vecinos, y no solo en su
interior, sino que también en el exterior; allí se producen riñas,
ruidos molestos, en las calles aledañas carreras clandestinas, que están
produciendo un gran daño sicológicos a los vecinos y vecinas, quienes
durante los fines de semana deben abandonar sus viviendas para
refugiarse en casa de algún familiar y así intentar descansar.

Esta
voz de alerta de los vecinos hizo que el municipio, la Fiscalía y
Carabineros se unieran para idear una estrategia que busque terminar con
el accionar de personas que amparados en resquicios legales perturban
la tranquilidad de la población. Los vecinos han dicho su palabra, ahora
les corresponde a los organismos del Estado velar por el cumplimento de
la ley, atacando con dureza este tipo de funcionamientos, en donde las
evidencias indican que los clandestinos, aparte de ser un terreno
ilícito, son un foco de peligros y lugar perfecto para la mezcla de
sexo, droga y alcohol, tal como lo han dicho los vecinos.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS