Cleptomanía

La
cleptomanía es una alteración psicológica que se caracteriza por la
incapacidad periódica para resistir el impulso de robar objetos que no
se necesitan y que suelen tener poco valor. Esta perturbación a la salud
mental es poco frecuente pero grave si no se trata, porque puede causar
consecuencias muy negativas a la persona. Se sabe que esta alteración
afecta aproximadamente a 3 de cada 1.000 personas en todo el mundo.

A
diferencia del ladrón habitual, cuyo objetivo es obtener beneficio
económico, el cleptómano normalmente no necesita el objeto que sustrae.
Lo que le conduce a robar es un malestar generalizado matizado por
emociones muy intensas. Esa tensión y ansiedad llegan a ser
incontrolables y solo las puede calmar substrayendo aquellos objetos que
no le pertenecen. Sin embargo, a la sensación de alivio le sigue un
inmenso sentimiento de culpa y remordimiento que a veces le lleva a
devolver lo robado. La cleptomanía se trata de un círculo vicioso que se
repite continuamente y del cual es muy difícil salir sin ayuda. A la
sensación de alivio, posterior al robo, como se dijo, le sigue un
profundo sentimiento de culpa y remordimiento que a veces le lleva a
devolver lo robado.

La persona que sufre de cleptomanía suele sustraer objetos en el comercio, pero incluso puede robarles a sus amistades.

Este
cuadro clínico no está relacionado con el nivel económico, educativo o
la marginalidad de la persona. Se ha visto que está vinculada con
algunos trastornos emocionales como la depresión o cuadros de índole
obsesivos-compulsivos. Esta alteración es más común en las personas que
se dejan llevar por las emociones y las situaciones de gran estrés y
ansiedad, las cuales suelen actuar como detonantes o acrecientan los
síntomas de la cleptomanía.

A
diferencia de otros trastornos del control de los impulsos, los
síntomas de la cleptomanía suelen ser difíciles de identificar ya que en
la mayoría de los casos se ocultan por vergüenza o temor a ser
enjuiciado o denunciado. Aunque permanezca oculta, la cleptomanía cobra
un alto precio emocional y social a quien la padece, provocando:

-Alto grado de estrés y tensión.

-Sentimientos de culpa y remordimientos periódicos.

-Baja autoestima.

-Abuso de alcohol y drogas, a los cuales se suele recurrir como una vía para combatir el trastorno.

-Problemas familiares y conflictos interpersonales, causados por los robos.

-Aislamiento social y abandono del grupo de amigos como resultado de los robos recurrentes.

-Problemas en el trabajo debido a la sustracción de objeto pertenecientes a los otros.

Se
sabe que a nivel mundial aproximadamente el 5% de las denuncias por
robo corresponden a personas que sufren cleptomanía, y cuando el
problema se vuelve crónico, los cleptómanos suelen tener problemas
penales serios. Por eso hay que tener presente que existen tratamientos
psicológicos que pueden ayudar a menguar el impulso de robar y a vivir
tranquilos sin adicción ni vergüenza.

 

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