Colorín, colorado

El
proceso constitucional se ha acabado. Con ello, terminan también mis
columnas semanales, como parte del cierre de un proceso que, con sus
idas y vueltas, espero nos permita valorar más las cosas que tenemos,
que debiesen servir como punto de partida para construir un futuro
mejor.

Uno
de los desafíos de publicar todos los domingos es encontrar una idea
central sobre la cual escribir. A veces, las circunstancias facilitaban
dicha tarea (como la semana en que se destapó el caso Democracia Viva),
que hoy resulta más sencilla que nunca, pues en esta columna de cierre
quiero agradecer a las personas que me acompañaron en este proceso tan
especial.

Los
agradecimientos deben, necesariamente, comenzar por mi familia,
incluyendo a quienes han partido de este mundo (como mi hermana Vanessa y

mi abuelo Antonio, quienes siguen siendo recordados con muchísimo
cariño en Magallanes). Pensando en sus protagonistas “por orden de
aparición”, quiero reconocer todo lo que han hecho mis padres, Bernardo y
Alicia, para llevarme hasta el lugar en el que estoy. A mi señora,
Natalia, por haberme apoyado en esta aventura, cuyo aspecto más difícil
fue estar lejos de ella y de nuestros maravillosos hijos, Agustín,
Arturo y Andrés, quienes fueron (y siguen siendo) la principal fuente de
inspiración para trabajar y soñar con un mejor país.

Los
agradecimientos continúan con mi equipo de campaña, partiendo por Lil
Garcés, quien, sin conocerme, se atrevió a asumir su coordinación
general. Sigo con Hugo Orellana, talento creativo detrás de todas las
fotos y videos capturados en distintos parajes de nuestra hermosa
Región; fiel compañero de ruta en los más de 5.000 kilómetros recorridos
en solo un par de meses. Sumo a Gonzalo Espina, cuya experiencia y
profesionalismo fueron invaluables para coordinar diariamente
actividades con medios de comunicación regionales, a los que también
agradezco sus espacios. Continúo con Roxana Gallardo y Nora Millalonco,
grandes mujeres que se hicieron cargo del trabajo territorial,
coordinando a “las chiquillas” con quienes tuve el gusto de tocar las
puertas de innumerables hogares magallánicos. Finalizo con mis amigos
Andrés Mery y Samuel Necochea, encargados, respectivamente, de
contabilizar y difundir estas actividades a través de redes sociales.

Rodrigo
Álvarez Z. merece una mención especial, pues, una vez más, fue guía y
mentor en una etapa muy importante de mi vida. Junto con él, quiero
agradecer a los dos partidos políticos (la UDI y Evópoli) que,
simultáneamente, a nivel nacional y regional, se la jugaron por una c
andidatura independiente de alguien que, a pesar de su profundo amor por Magallanes, ya no vive en la Región.

Otra
mención especial va para Claro y Cía., que es, a estas alturas, un
verdadero segundo hogar, del cual pude partir y volver sin problemas y a
quienes les debo mi forma de trabajo (incluyendo el trabajo en equipo).
Por lo mismo son, en gran medida, responsables del buen resultado del
pasado 7 de mayo.

Naturalmente,
la lista no estaría completa sin agradecer a un sinfín de personas que
apoyaron, de distintas maneras, una campaña que se construyó con
muchísimo cariño y esfuerzo. A todos ustedes, el día de hoy les deseo,
con profunda emoción y gratitud, una muy Feliz Navidad y un próspero
futuro, partiendo por el año 2024 que está próximo a comenzar.

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