Cómo mejorar el diagnóstico de la salud regional y la de sus trabajadores

Hace
casi un año, en diciembre de 2019, varios medios de comunicación
escritos nacionales dieron cuenta de un estudio de la Universidad de Los
Andes en colaboración con una institución internacional además de las
universidades Católica, de La Serena y Católica del Maule, que acusaba
la baja dotación de enfermeras y enfermeros y cómo esta situación
afectaba la salud de los chilenos.

La
publicación señalaba que, casi como un presagio de lo que ocurriría
tiempo después en Chile y en el resto del mundo, el objetivo era mejorar
los resultados en salud de los pacientes en hospitales y clínicas
indicando la revisión de las condiciones laborales en los
establecimientos.

Básicamente,
el informe señalaba que los hospitales públicos poseen una dotación
insuficiente de enfermeras al punto que se pone en riesgo la salud de
los pacientes y de las profesionales.

En
total se analizaron datos de 34 hospitales públicos y seis clínicas de
Santiago con entrevistas a unas 1.600 enfermeras, obteniendo datos de
más de 700 mil pacientes egresados de estos establecimientos de salud.

La
pandemia en desarrollo, tal como ya hemos comentado en ocasiones
anteriores, devela diferentes realidades y necesidades, como las que
evidencian cada centro hospitalario y que, a raíz de la emergencia
sanitaria, se hace más palpable. Lo propio ocurre con el agotamiento y
desgaste de profesionales de la salud en general.

Así
lo destacaron las autoridades regionales recientemente al hacer notar
la sobrecarga en el hospital clínico y en trabajadoras y trabajadores,
en este último caso, debido a la falta de personal y capital humano
capacitado lo que da como resultado el estrés propio de casi un año en
estado de alerta para cumplir con la demanda generada por el coronavirus
en Magallanes.

Volviendo al estudio mencionado al comienzo. Ahí se señala que el 35% de las enfermeras presentan estrés laboral. No olvidemos que este informe fue publicado antes de la pandemia.

El
mensaje encabezado por la intendenta fue claro en la descripción del
actual estado de situación del sistema sanitario en la región, el
esfuerzo desplegado por los funcionarios exigidos constantemente para
cuidar la salud y la vida de magallánicas y magallánicos.

A
este análisis de la realidad del sistema de salud hoy en contexto de
pandemia, junto a médicos, especialistas y enfermeras y enfermeros,
incluimos al personal administrativo, trazadores, fiscalizadores, entre
otros, que también contribuyen con su esfuerzo a contener los contagios y
evitar la propagación del virus.

Citando
el informe, señalábamos la falta de dotaciones, lo que podríamos
entender con el requerimiento de un programa de formación y capacitación
a mediano y largo plazo, estableciendo objetivos precisos, concretos y
considerando las realidades de los territorios de acuerdo con sus
propias necesidades.

A
esto, es posible sumar además la búsqueda de nuevas alianzas
estratégicas con las instituciones educativas formadoras de
profesionales y técnicos en el área de la salud, donde los recintos
sanitarios se vean beneficiados con la incorporación oportuna de nuevo
capital humano calificado y donde los estudiantes puedan participar de
la experiencia práctica profesional en las mejores condiciones posibles.

Se
trata de trabajar y avanzar en el diseño de una estrategia de salud
pública con perspectiva regional e inclusiva que nos permita contar a
futuro con más profesionales que puedan estar dispuestos a compartir s
us
conocimientos con la comunidad, especialmente en aquellas localidades y
comunas más apartadas o extremas, esto, pensando en el futuro de las
nuevas demandas sanitarias de la región.

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