Sí, tal como lee en el
titular de la columna, esto fue precisamente lo que sucedió en la larga y
acalorada discusión del primer presupuesto de la nación presentado por
el Presidente Gabriel Boric para el año 2023.
Bajo
la percepción ciudadana a nivel nacional, es la seguridad una de las
principales preocupaciones y prioridades que, definitivamente, se han
tomado la agenda. Claro, resulta fácil culpar a este Gobierno lo que no
se hizo antes en materia de migración descontrolada (cucutazo y
expulsiones con show mediático incluido), portonazos y crimen
organizado.
Pero
dicha sea la verdad, es que esta escalada no comenzó hace 8 meses, no
es que desde marzo los delincuentes se empezaron a copar los diarios y
espacios televisivos. No señor.
Durante
la semana pasada, las y los diputados de oposición negaron la partida
presupuestaria de seguridad, ya que el argumento esgrimido fue que “era
insuficiente”. Pues bien, desglosemos en forma fácil los puntos en los
que se piensa incrementar e invertir:
–
Se aumenta en un 4,4% el presupuesto global sobre seguridad en
comparación al año anterior del armado bajo el Gobierno de Sebastián
Piñera; donde los mismos diputados de RN, UDI y Evópoli eran parte.
–
175% en aumento de recursos para la Subsecretaría del Interior. Órgano
donde precisamente se albergan las políticas públicas de seguridad.
–
Después de 4 años, por primera vez se aumentaba el presupuesto de
Carabineros de Chile, lo cual fue rechazado por el mismo sector.
– 22% programa contra el crimen organizado (Tren de Aragua, Jalisco, narcos, entre otros).
–
87% programa Denuncia Seguro, que busca recibir información delictual
de forma 100% anónima, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
– 39% recursos para vehículos de la PDI.
Con
todo lo expuesto, para los que creemos y vivimos la democracia, podemos
concluir que las y los diputados que rechazaron el presupuesto están en
todo su derecho, pero también sería preciso aclarar que nunca antes en
toda la historia de Chile se había presentado un proyecto que buscara
más recursos como este para combatir la delincuencia.
Quizás
sería bueno dejar el populismo punitivo de lado, que busca generar
posiciones y medidas efectistas más que efectivas, que solo quedan en el
discurso y que buscaron generar un punto político.
Punto
aparte es el rechazo al financiamiento al INDH y al Servicio Nacional
del Patrimonio Cultural, dejando sin recursos al Museo de la Memoria y
programas como Villa Grimaldi, Londres 38, Fundación Frei y Fundación
Salvador Allende, entre otros. Poco han aprendido de países más
desarrollados que buscan preservar la memoria para no cometer los
errores y horrores del pasado.
Ojalá sea el Senado más prudente.