Convergencia
Social, el partido que fundara el actual Presidente de la República,
Gabriel Boric Font, en la Región de Magallanes, ha sido el más derrotado
en el año y 53 días de mandato. Y ¿por qué? Porque mandó al sacrificio a
Luz Bermúdez y a Arturo Díaz, máximos representantes del Frente Amplio
en la región al instalarlos en los cargos de más alto riesgo: delegada
presidencial regional y secretario regional de Gobierno. En ambos casos,
el trabajo fue nefasto. El desempeño de ambos ha sido de lo más
paupérrimo que se ha visto en esos mismos cargos durante décadas y ambos
gozaron de una porfía comunicacional que los llevó a cometer graves
errores, como por ejemplo,
cuando Díaz llamó a pedir un crédito de consumo de un millón de pesos a
10 cuotas de $ 100.000 para endeudarse y reconvertir a gas natural
comprimido los vehículos. Esas declaraciones las hizo cuando el país
tenía el IPC más alto y el encarecimiento del costo de la vida en
Magallanes estaba por las nubes. Además, careció de empatía con los
medios de comunicación enfrentándose con sus entrevistadores
gratuitamente y negando posteriormente cualquier tipo de nexo. Su rol en
la campaña del Apruebo fue simplemente entregar folletos con el
proyecto de la nueva Constitución y no generó coordinación política con
el resto de los partidos de Apruebo Dignidad. Por su parte, Luz
Bermúdez sacó frases para el bronce y que molestaron mucho a la
comunidad. El mejor ejemplo fue cuando dijo que en un año le había
mejorado la calidad de vida a los magallánicos. Sin duda, una frase muy
desafortunada, porque Magallanes ha sido golpeada fuertemente por el
alza en los precios de los principales insumos alimenticios y además por
los altos valores de los combustibles. Otro grave impasse fue
cuando a modo de advertencia al empresariado que está atrayendo grandes
capitales a la región para el hidrógeno verde les señaló que si no
respetaban las medidas ambientalistas el mismo Gobierno “les haría la
vida a cuadritos”. Y la gota que rebasó el vaso fue el anuncio de hace
solo una semana respecto de una posible solución a la grave crisis que
vive el sector acuícola en Magallanes, señalando que a la empresa Nova
Austral se le otorgaba un centro de cultivo, cosa que a las pocas horas
desmintieron los mismos trabajadores asegurando que solo era un centro
de acopio.