Coronavirus: ¿amenaza u oportunidad?

Declarada como pandemia lo cierto es que era cuestión de tiempo para el denominado Coronavirus (COVID-19) llegará hasta este rincón del mundo llamado Chile. Recientemente, en las cifras, la única región en la cual aún no se registran casos es Magallanes. Lo anterior no deja de ser llamativo toda vez que las condiciones climatológicas de nuestro territorio son más que aptas para el virus, pero bueno: hasta en eso somos una tierra bendita. Pues bien. Desde el punto de vista de salud sin lugar a dudas estamos ante un foco de cuidado, supervisión y que requiere la mayor rigurosidad por parte de nuestras autoridades y de las/los profesionales de la salud. Sin dudas, la prevención y el control del COVID-19 será clave para que la población de nuestro país pueda continuar sus vidas sin mayores riesgos. Pero, desde el punto de vista político, ciertamente la llegada del coronavirus no pudo haber sido en mejor momento toda vez que la tensión social se ha mantenido e incluso, a ratos, intensificado. Y es que si algo nos ha demostrado el actual Presidente, Sebastián Piñera, es que en momentos de crisis sale a relucir su capacidad de gestión, esa que ha estado ausente en cuanto al control de la agenda y el manejo de la seguridad pública. Piñera y el gobierno saben que tienen la oportunidad de surfear el conflicto social si realizan un buen trabajo, coordinado y profesional, entorno al coronavirus. Acciones preventivas, toma de decisiones eficiente por sobre la vehemencia, información permanente a la comunidad y asumir los riesgos de decisiones orientadas al bienestar de las personas serán algunas de las claves que el Ejecutivo deberá llevar a cabo si quiere salir airoso no sólo de esta coyuntura, sino también de cara al plebiscito del 26 de abril que, dicho sea y de persistir el virus, bien podría (quizás) postergarse como forma de prevención y no poner en riesgos a la ciudadanía (con los consiguientes costos que podría traer por par.te de adherentes de una Nueva Constitución). Este es el momento para recuperar el aire, retomar el control de la agenda y reencauzar la extraviada hoja de ruta del gobierno para, al menos, terminar el período de este segundo mandato el 11 de marzo de 2022. Porque si bien a usted podrá gustarle (o no) el actual mandatario lo cierto es que fue elegido mediante la vía democrática. Lo mismo pasa con nuestros senadores, diputados, concejales e incluso alcaldes. Si están en sus escaños, para bien o para mal, no debemos olvidar que fue la voluntad popular la que inclinó la balanza en favor (y desmedro) de una u otra opción. Por eso que para el gobierno, aún cuando la llegada a Chile del coronavirus implique una sobrecarga de trabajo y recursos, es imperativo lograr un buen manejo y control de esta situación para reposicionar a la nación. Es altamente probable que las confianzas no se reconstruyan, muchos menos podríamos pensar en la mínima posibilidad de que las movilizaciones en las calles concluyan. Pero si algo podemos sacar en limpio es que al menos la voluntad del Ejecutivo estará en mostrar y evidenciar existo, liderazgo y capacidad de gobernar. El momento es inmejorable y sólo dependerá de la capacidad que tenga Piñera, sus Ministros y equipos, incluyendo regiones, para sortear este nuevo escollo.

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