Dada
la actualidad que estamos enfrentando en materia delictual, nos parece
pertinente destacar algunos puntos que plantea Jorge Melguizo, asesor en
materias de seguridad y uno de los líderes del Plan Medellín,
implementado en Colombia, donde se logró disminuir las muertes violentas
en un 96,7%, en los últimos 30 años.
El
experto señala tres aprendizajes del actuar del narcotráfico. En primer
lugar, los Narcos cuando llegan a un territorio con el fin de
garantizar su operación invierten y lo hacen bien, disponiendo sin
límite los recursos necesarios para cooptar a la
comunidad y garantizar el control del entorno por distintas vías.
Llenan los espacios que el Estado ha dejado abandonados, brindan
oportunidades económicas y reclutan a niños y jóvenes en sus
organizaciones e incluso a adultos mayores, los que generalmente
participan como custodio de mercadería o como vigilante. En segundo
lugar, los narcotraficantes capturan la voluntad de aquellos que son
claves para una operación sin contratiempos, es el espacio de la
corrupción en que poco importa si hay o no consentimiento, para ello
opera la fuerza. Y, en tercer lugar, son capaces de funcionar en
carteles porque logran articularse para trabajar organizada y
especializadamente, lo que rara vez vemos en la relación entre el Estado
y la sociedad civil.
Durante
los últimos meses hemos visto cómo se ha incrementado la participación
de niños y jóvenes en delitos de mayor violencia, la exclusión escolar,
el consumo de drogas y alcohol, las listas de espera en materia de salud
mental y las brechas de cobertura y de calidad en la oferta en el
Servicio de Protección. Sin embargo, aun frente a este escenario, la
respuesta del Estado no ha sido oportuna ni mucho menos completa. Y a
pesar de la existencia de un diseño institucional para la implementación
de la Ley de Garantías y de Protección a la Infancia, en la práctica no
se ha materializado y subsisten los déficits históricos en materia de
oferta pública preventiva y con evidencia para disminuir los factores de
riesgo que afectan a la niñez. La velocidad del crimen organizado
supera ampliamente a la capacidad del Estado para llegar antes y
prevenir el inicio de trayectorias delictivas desde la primera infancia.
Así
como el Plan Medellín -que pone foco en una estrategia integral en
materia social, cultural, de convivencia y seguridad- existen otras
iniciativas y modelos ampliamente probados internacionalmente como el
“Comunidades que se Cuidan” de la Universidad de Washington implementado
en Chile desde el 2014 por la fundación San Carlos de Maipo. Este
modelo trabaja en la prevención de aquellas conductas problemáticas que
afectan a la niñez, como el consumo de drogas,
la violencia y la exclusión escolar, creando un Consejo Comunitario con
los líderes locales que se preocupa de realizar programas y estrategias
con evidencia. De hecho, estudios recientes demuestran que cada dólar
invertido hoy en “Comunidades que se Cuidan” retorna más de 15 dólares
en ahorro en el sistema penitenciario y de salud.
Por
lo tanto, si queremos avanzar en abordar las causas a la base de la
inseguridad y de la delincuencia, tenemos que hacerlo con evidencia,
eficiencia y oportunidad. El Estado debe invertir y de manera
significativa en aquello que funciona, articularse con la sociedad civil
para que finalmente, los que lo hagan, no solo sean quienes lideran el
“Crimen Organizado”. Dejemos de llegar Tarde.