“La droga llegó
Magallanes para quedarse”. Esta frase corresponde al exfiscal regional
Eugenio Campos, frase que expresó en más de una oportunidad en los
medios de comunicación y en una de sus cuentas públicas, en donde hacia
saber su preocupación al respecto, dando una señal de alarma ente una
realidad que hoy se vive en la región.
Sobre
esta afirmación hecha por una alta autoridad judicial como es un
fiscal, nos preguntamos qué hemos hecho a partir de aquello, cuáles han
sido los planes y estrategias que las autoridades regionales,
provinciales y comunales han elaborado para poder poner atajo a este
flagelo que está presente en nuestra región.
Quienes
conocemos una parte mínima del historial de la presencia de la droga en
la zona, podemos señalar que en la década de los 90´y a principio de
los años dos mil, escuchábamos que la Región de Magallanes era una zona
de paso y que era muy difícil que ingresara a nuestra zona, que
estábamos lejos de su llegada, pero el tiempo dijo otra cosa y hoy la
droga, tal como dijo el exfiscal, llegó y se instaló.
Las
características geográficas de nuestra región, permite el ingreso a
tierras magallánicas, por tres vías, terrestre, marítima y aérea. A
partir de esto, aquí juega un papel preponderante una institución del
Estado, como el Servicio Nacional de Aduanas que tiene un rol decisivo
en el movimiento de las mercancías a través de las fronteras, cumpliendo
un rol de vigilancia y fiscalización, entre otros.
Este
servicio, por misión, le corresponde cumplir su rol aquí en la región,
en cinco pasos fronterizos, tres terminales marítimos y dos aeropuertos,
labor que realiza los 365 días del año. Ante tal importante
responsabilidad, cabe preguntarse, si este servicio cuenta, en primera
instancia, con personal suficiente, si está dotado con las herramientas
tecnológicas para cumplir de forma eficiente su rol.
Aquí
nos encontramos con lamentable realidad al conocer que Aduanas, no
tiene, por ejemplo, escáner propio, cuenta con solo dos perros de
búsqueda de droga para toda la región, motivo el cual, pese a todos los
esfuerzos de sus funcionarios, le es imposible controlar el ingreso de
droga a la zona, ya que al no tener herramientas de punta, no es posible
detectar la presencia de droga oculta en lugares en donde el ojo
humano, no logra captar.
Ante
esta realidad, la responsabilidad se la entregamos el Estado de Chile
que está en deuda, que no ha cumplido su rol de dotar eficientemente a
un organismo fiscalizador y de control, los elementos para cumplir su
misión. Por eso, hacemos un urgente llamado para que pasemos del
discurso a los hechos, pues si no actuamos hoy mañana será tarde.
El
narcotráfico avanza mucho más rápido de lo que pensamos y, como
magallánico, no queremos que este flagelo se tome nuestras calles y
barrios. Aún estamos a tiempo y es tarea de todos combatirlo.