Cuánto nos falta para ser “Puerta de entrada a la Antártica”

Por
estos días, donde la región ha sido el “niño de azote” del país,
primero con la resolución del tribunal ambiental que terminará por
detener la explotación del carbón, parte fundamental de la historia
económica de la región; luego con el anuncio del presidente Piñera de la
“Descarbonización de Chile”, que solo le pega un “mangazo” a la región
(la única que exporta ese mineral), teniendo presente que las centrales
termoeléctricas que ocupan carbón seguirán funcionando en el país por lo
menos por 25 años más, y que el problema no es el carbón, sino la
emisión de partículas de dióxido de carbono al ambiente; luego con la
negociación del Presidente Piñera con el Presidente Macri de Argentina,
para volver a comprar gas a ese país, evidenciando su poco ánimo de
potenciar ENAP Magallanes para esos fines; después con la incertidumbre
del sector salmonicultor respecto del futuro de esa industria en la
región y finalmente con un nuevo tema sobre la mesa, respecto del
impacto ambiental que produce la ganadería mundial, vale la pena
preguntarse ¿cuánto nos falta para ser de verdad la puerta de entrada a
la antártica?. La pregunta no es baladí, si consideramos que la Minería
(Carbón y los hidrocarburos), la salmonicultura y la ganadería, son 3 de
los 5 pilares de la Estrategia de Desarrollo Regional, y que quedan
otros dos pilares que son el Turismo y precisamente la “logística
Antártica”.

Si
revisamos las estadísticas oficiales, estamos lejos de ser esa
“puerta”: “Por Ushuaia pasa el 90% del turismo antártico a nivel
mundial”. En la temporada 2017-2018, el flujo de turistas a ese
continente aumentó 17%, comparado con el período 2016-2017, según las
últimas cifras de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos
de la Antártica, basada en Estados Unidos. Fueron 41.996 turistas los
que viajaron vía marítima en cruceros salidos mayoritariamente desde
Ushuaia. Si como región queremos
competir con Ushuaia, tenemos que pensar en una alianza estratégica Punta Arenas-Puerto Williams. De esa forma se podrá competir con los hermanos Argentinos.

Si
revisamos ahora el caso de las embarcaciones pesqueras que operan en la
Antártica, la situación es inaudita: Muchos de ellos operan desde
Montevideo en Uruguay, puerto que está a casi 2.500 kms. al norte de
nuestra ciudad.

Claramente
en términos marítimos, como región tenemos una debilidad competitiva,
la que tiene múltiples factores: costos de practicaje y pilotaje, costo
de faros y balizas, problemas aduaneros, interpretación errónea de las
leyes y sus reglamentos, falta de un puerto de verdad
,
demora en proyectos emblemáticos como el “Centro Antártico
Internacional”, falta de logística y el factor más relevante, la falta
de decisión política para revertir los problemas señalados
anteriormente.

Si
como región somos capaces de superar todos los factores que afectan la
competitividad de Magallanes como puerta de entrada a la Antártica en
términos marítimos, habremos dado un paso fundamental, que deberá ir
acompañado de otros pasos para mantener vigente nuestras ventajas
competitivas en el
resto de las industrias priorizadas en nuestra Estrategia de Desarrollo Regional.

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