Se
acerca la temporada invernal y el llamado desde el sector salud es al
autocuidado, tomando relevancia el concientizar a la comunidad con
respecto a la toma de medidas que permitan, en último término, prevenir
enfermedades que son propias de esta época del año; sin embargo, en este
llamado a la prevención, todos los actores debemos contribuir para
reforzar la Red Asistencial y aquí juega un rol importante el sector
privado en la colaboración de la descongestión del sector público.
El
ideal en este período es enfrentar de forma concatenada y organizada la
demanda de pacientes que llegasen a presentar enfermedades, sin
descuidar, por cierto, la oportunidad y la calidad de las atenciones,
pese a que muy probablemente exista un aumento de enfermedades
respiratorias en la población regional durante esta época del año.
En
conjunto, será posible incentivar a las personas a prevenir las
enfermedades respiratorias mediante acciones como el autocuidado, el uso
correcto de la red asistencial, así como también a través de la
adquisición de ciertos hábitos. En este contexto, la Vacunación contra
la influenza es una de las medidas más efectivas para prevenir
enfermedades respiratorias graves durante el invierno. Se recomienda
especialmente para grupos de riesgo, como adultos mayores, niños
pequeños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Asimismo, el Lavado de manos frecuente con agua y jabón es una forma
simple, pero efectiva de prevenir la propagación de virus respiratorios,
como el resfriado común y la gripe. Se debe hacer especialmente después
de estar en lugares públicos, antes de comer y después de sonarse la
nariz.
Otras
medidas como Evitar el contacto cercano con personas enfermas, cobra
especial relevancia. En este sentido, si alguien en su entorno está
enfermo con síntomas respiratorios, es importante evitar el contacto
cercano con esa persona para reducir el riesgo de contagio. Esto incluye
evitar abrazos, besos y apretones de manos, así como mantener una
distancia segura en espacios compartidos. A esto se suma el Mantener una
buena higiene respiratoria, puesto que, al toser o estornudar, es
importante cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable o con
el codo flexionado, en lugar de las manos. Esto ayuda a prevenir la
propagación de gotas respiratorias que pueden contener virus.
Una
Ventilación adecuada resulta crucial, ya que pese a que el clima puede
ser frío, es importante mantener una buena ventilación en espacios
cerrados para reducir la concentración de virus en el aire. Abrir
ventanas y puertas durante unos minutos cada día puede ayudar a renovar
el aire y reducir el riesgo de contagio, así como Mantenerse abrigado y
seco puede resultar verdaderamente necesario en esta prevención,
considerando que el frío y la humedad pueden debilitar el sistema
inmunológico, haciéndonos más susceptibles a las enfermedades
respiratorias. Por consiguiente, es importante abrigarse adecuadamente y
mantenerse seco cuando se esté al aire libre, especialmente en días de
lluvia o nieve.