La izquierda en el proceso constitucional definitivamente no quiere una carta magna. Intransigente, en los últimos días mostró que simplemente busca excusas para no acordar enmiendas en el nuevo texto.
Uno de los mayores temores del sector, según su interpretación, es que la enmienda de “proteger la vida de quien está por nacer” retrotraería la ley de aborto en tres causales. Abogados dicen que no. Sin embargo, en el pleno de los expertos, la derecha ofreció a la izquierda cambiar la enmienda para que no tengan esa aprehensión. Resultado: la izquierda votó en contra. Entonces: ¿Quién es el intransigente?
Esta semana además se dio el vamos a otra demanda de la izquierda: la paridad de salida electoral. Una enmienda que trae mucha controversia por su imagen de “meter mano a la urna y a la decisión popular”. Sin embargo, pese a la concesión, ese sector sigue apostando por el En Contra.
Ya no importa lo que pase, a todas luces, tienen su decisión tomada. En los medios, debido a los sondeos de opinión, se ha instalado el En Contra, pero creo que sería bueno buscar razones para pensar en votar A Favor.
La primera es la realidad del actual proceso: No se parece en nada a la anterior convención. No existe funa, no existe vulneración a principios básicos de convivencia y respeto y se ha caracterizado por un trabajo serio, sin hoja blanco, respetando 12 principios constitucionales y Chile como una sola nación.
La segunda es que es una Constitución que toma prioridades ciudadanas. Toma cargo sobre seguridad con la creación de una defensoría de las víctimas, una fiscalía supraterritorial para el crimen organizado, el empoderamiento de Carabineros, PDI y Gendarmería. Una policía fronteriza y medidas necesarias, respetando el derecho internacional, sobre la migración irregular. Crea el derecho a la vivienda propia. En salud, crea un plan universal, sin discriminación por sexo, edad. En pensiones, asegura la propiedad y heredabilidad de los fondos. Establece la igualdad salarial, sala cuna universal y conciliación de la vida familiar. A propósito de contingencia, establece la erradicación de la corrupción.
Tercero: le va a exigir trabajo a los políticos. Esto para mi es lo más importante. Con el cambio al sistema político, disminuirá la polarización, la fragmentación, lo que permitirá que en el Congreso sí se legislen las leyes que importan a la ciudadanía y que se logren acuerdos. Hoy es imposible y ese escenario va a continuar si no se modifica la Constitución en ese sentido. Hay rebaja de diputados y umbral de votación en los partidos. Si estas exigencias ya fueran realidad tendríamos fuera a varias colectividades.
Cuarto y último -por ahora-: Cerrar de una vez por todas el dilema constitucional en Chile. Con una Constitución que dé estabilidad. Si eso es lo que necesita nuestro país. La ciudadanía está cansada y desencantada. No hay espacio para un tercer proceso. Hay que evitar lo que advierten políticos como Daniel Jadue sobre la necesidad de instalar una nueva asamblea constituyente con tinte refundacional. Hay que cerrar el capítulo para concentrarnos como país en todos los desafíos no constitucionales.