Después
de más de un año de incertidumbre ocasionada por la pandemia, donde la
mayor parte del país pasó por una o más cuarentenas y muchos lugares de
trabajo desarrollaron sus labores de forma telemática, pareciera ser que
los contagios de Covid-19 se están controlando y por consiguiente, los
espacios se están abriendo de nuevo.
Desde
el miércoles 18 de agosto —mismo día que el Minsal reportó menos de 5
mil casos activos, cifra más baja desde abril del 2020—, ninguna comuna
de Chile está en confinamiento total, situación que nos entrega nuevas
posibilidades e invita a replantear la necesidad del teletrabajo. Una de
estas opciones son las oficinas híbridas, modalidad que mezcla jornadas
presenciales con tareas desde el hogar. Esto podría significar un
desafío para las pequeñas y medianas empresas (pymes) en cuanto a la
conectividad, ya que luego de más de 15 meses fuera, surge una
obligación que hasta el momento estaba olvidada: volver a equipar el
espacio con internet de calidad que funcione de forma óptima para todos los usuarios.
Si
bien esta parece una acción tan simple como recontratar el servicio con
la compañía, puede traer dolores de cabeza al momento de decidir cuál
es la mejor opción para el negocio, considerando el número de
trabajadores y equipos que estarán en funcionamiento. Las pymes deben
usar este reto como una oportunidad para reconfigurar sus espacios e
incorporar nuevas tecnologías de conexión, capaces de maximizar la
productividad y experiencia del consumidor, teniendo en cuenta que
también se aproximan nuevos desafíos con la llegada del 5G y la
generación masiva de datos.
Las
soluciones que se plantean van desde el mejoramiento de dispositivos de
acceso móvil y fijo como switches, routers y equipos de 4G y 5G, hasta
la integración de la Inteligencia Artificial en sus procesos, por
ejemplo, con artefactos que son capaces de auto configurarse y reconocer
la naturaleza viva de los diferentes aparatos conectados dentro de un
espacio determinado, como en una tienda u oficina, y que pueden asignar
comportamientos como ancho de banda, detección de conexiones
inesperadas, sugerencias, notificaciones y alarmas, entre otros
elementos que podrían ayudar a aumentar la estabilidad de las redes
ofrecidas por las empresas.
Con
esta transformación digital, lejos de añadir nuevos problemas o gastos
innecesarios, los lugares de trabajo estarían optimizando los
procedimientos y facilitando la vida de sus funcionarios, adaptándose a
las nuevas necesidades y ocupando este nuevo desafío como una gran
oportunidad para modernizar sus instalaciones.