Descarbonización: explicación y realidad

Cuando
se habla de descarbonización, se está hablando del proceso por el cual
los países, individuos u otras entidades apuntan a lograr una existencia
cero de carbono fósil, esto es, eliminar el consumo de combustible
fósil (carbón, petróleo, gas natural). Con esta definición clara, puedo
decir que este proceso nació muerto en Chile, y peor aún, el costo de
esta política pública ineficiente, lo pagaremos cada uno (a) de nosotros
(as). Se lo explico a continuación:

La
Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) ha
solicitado al Ministerio de Energía la conformación de una o más mesas
de diálogo técnico, para buscar alternativas para superar las
dificultades económicas que enfrentan las empresas de generación
renovable. Muchos se preguntarán cómo es posible que estén en esta
situación, dado el auge que ha habido del desarrollo de estas fuentes y
las extraordinarias condiciones que se tienen en Chile, particularmente
para el aprovechamiento de la energía solar. La respuesta es fácil, las
centrales fotovoltaicas solo operan cuando hay sol y las eólicas solo
cuando sopla el viento, esto es aproximadamente el 25% y 30% del tiempo,
respectivamente. Los usuarios de electricidad la utilizamos durante
todo el día. Por lo tanto, para acceder a contratos de suministro, estas
empresas deben tomar el riesgo de ofrecer el producto en forma continua
y comprar energía en el denominado mercado spot (costo variable de la
última unidad operando) en las horas que no pueden generar.

El
proceso de descarbonización, acordado entre las empresas generadoras
que utilizan este combustible con el Gobierno anterior, ha obligado al
cierre de las centrales a carbón en fechas impuestas sin ninguna base
técnica. Con ello, el Coordinador Eléctrico ha debido despachar las
unidades que utilizan diésel precisamente en las horas en que los
generadores eólicos y solares deben comprar energía en el mercado spot,
con el consiguiente impacto en los precios en el mercado spot y en la
calidad de suministro del sistema eléctrico.

Lo
anterior es contradictorio con el empeño en la descarbonización,
teniendo en cuenta que la generación con diésel emite casi la misma
cantidad de CO2 que aquella con carbón, con la desventaja de que los
costos de generar con diésel son sustancialmente mayores, casi
triplicándose. Es así como los desarrolladores de energías renovables
deben comprar a precios significativamente más altos que los estipulados
en sus contratos con clientes y, por tanto, entran en cesación de
pagos.

Llevemos
esta realidad a nivel local. La comuna de Cabo de Hornos es reserva
mundial de la biósfera, reconocida por la UNESCO, y en esa comuna la
energía se genera exclusivamente con diesel. La región de Magallanes,
que cuenta con 7 parques nacionales, lo que constituye el 58% de las
áreas de parques a nivel nacional, genera su energía con gas natural
(otro combustible fósil). Ambos ejemplos son de fuentes fijas de
emisiones de CO2. Si le sumamos que somos la región que tiene la mayor
cantidad de automóviles per cápita, se puede concluir que tenemos la
mayor emisión de CO2 al ambiente por fuentes móviles.

Descarbonización, una mentira demasiado grande y costosa para los ciudadanos.

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