El
próximo 11 de marzo asumirá la Presidencia de Chile un magallánico, un
hijo de esta tierra que el domingo recién pasado ganó en segunda vuelta
con una contundente victoria que sorprendió a muchos, pues fuera de
todos pronósticos la diferencia con su contendor fue inesperada.
Gabriel
Boric Font pasará a la historia del país, no solo como el Presidente
más joven en asumir este alto cargo, también llegará a La Moneda con la
más alta votación y participación ciudadana en los procesos democráticos
desarrollados en nuestra nación, lo que ya es materia de análisis de
destacados expertos electorales nacionales y extranjeros.
El
Presidente electo Boric es el rostro visible de una nueva generación
que llega a gobernar nuestro país, lo que significa un cambio
generacional que asumirá el mandato de conducir los destinos de esta
larga y angosta franja de tierra llamada Chile, un territorio con
distintas características geográficas, credos, culturas, etnias y con
ideologías políticas representadas por partidos con varias décadas de
formación, conocidos como los partidos tradicionales, que han gobernado
desde el retorno de la democracia, caracterizados de centroderecha y de
centroizquierda.
Pero
sin duda hace exactamente un mes, cuando se disputó la primera vuelta,
el veredicto ciudadano a través de las urnas les entregó a estos
partidos llamados tradicionales un potente mensaje, que significó
dejarlos fuera de competencia para el balotaje del pasado domingo 19 de
diciembre, en donde compitieron por primera vez en estos 30 años de
democracia dos sectores, encabezados por Boric y Kast, que si bien
recibieron el apoyo de los históricos partidos, fueron ellos dos y sus
respectivos comandos quienes condujeron su campaña electoral.
Más
allá del contundente triunfo del magallánico Gabriel Boric, hoy
convertido en Presidente electo para los próximos cuatro años, lo
ocurrido en el último tiempo es un potente llamado de atención para los
partidos políticos que fueron derrotados en la primera vuelta
presidencial, proceso y resultado que no pueden ser pasados por alto, de
lo contrario significa que no se ha aprendido nada, lo que incluso
podría llevar a la desaparición de algunas colectividades políticas si
no se reflexiona a tiempo.
El
mensaje ciudadano ha sido claro en el último tiempo, ha dicho que hay
que refrescar la política con nuevas ideas, con nuevos liderazgos, que
no necesariamente significa discriminar por rango etario, sino que
incorporar a nuevos actores que aporten a la democracia de las regiones y del país.
Las
divisiones internas en los partidos gobernantes de los últimos años han
sido de las principales causas de la crisis por la cual atraviesan, por
eso es necesario que a partir de lo ocurrido en las últimas elecciones
estas colectividades políticas inicien un proceso de reflexión, de
análisis y de cambios, escuchando lo que la ciudadanía viene diciendo de
un tiempo a esta parte; los partidos políticos son sin duda
fundamentales para la democracia, se necesitan, por eso es importante
que se abran a realizar las transformaciones que hoy requieren para su
estabilidad institucional.
Ahora es turno de una nueva generación, que recibió más de cuatro
millones 600 mil votos, que tendrá la responsabilidad de conducir los
destinos de nuestro país.
Desde
Magallanes un Presidente para Chile a través de la figura de Gabriel
Boric Font, a quien a través de esta columna le deseamos éxito en su
mandato por Chile y su gente.