La crisis sanitaria nos
volcó a las redes sociales, tanto por necesidades laborales como para el
ocio o para mantener contacto con amigos y seres queridos. La humanidad
había experimentado pandemias mundiales antes, pero esta vez la
sociedad estaba en proceso de transición y expansión de conocimiento
digital, que nos guió por una senda de la cual no hay retorno.
Un
ejemplo del rápido aumento del consumo de plataformas digitales es
Disney+, que durante el 2020 alcanzó 5 millones de suscriptores en dos
meses. Esa misma tarea a Netflix le tomó 7 años. Un estudio de la
consultora McKinsey reveló que sólo en las primeras ocho semanas de
pandemia, se avanzó el equivalente a cinco años en adopción digital por
parte de consumidores y empresas.
Aplicaciones
móviles, videollamadas, códigos QR, redes sociales y funciones de
geolocalización son herramientas que ya existían, pero no tenían un uso
masificado. Con la necesidad de reinventar sus negocios para sobrevivir a
las restricciones de la crisis sanitaria, los negocios lograron
integrarlas en el uso cotidiano y modificar masivamente la experiencia
de usuario, volcándose al comercio online.
Por ejemplo, gracias al desarrollo de aplicaciones de delivery, el rubro gastronómico nacional
pudo suplir el déficit de ventas por las restricciones de movilidad.
Este fenómeno experimentó un crecimiento promedio del 51,5% en los
últimos 5 años en Latinoamérica, cifra que en Chile alcanzó un 63,4%.
Las
ventajas adoptadas gracias a las aplicaciones promovieron cambios de
hábitos para optimizar el alcance de los servicios y la socialización en
prácticas como el teletrabajo, telemedicina o el e-commerce. Las
actividades de rutina -en las que interactuamos con otros- se orientaron
al universo digital y ahora parece que los “jaja” circulan más por los
mensajes de chat que en la vida offline.
Por
eso, aplicaciones como TikTok, Twitch o Discord tomaron gran
protagonismo, al ser una ventana de interacción con otros, donde es
posible compartir y/o generar pequeñas comunidades virtuales en torno a
gustos comunes. Discord y Twitch nacieron hace casi 5 y 10 años,
respectivamente, pero al ser exploradas más allá del mundo gamer,
ganaron terreno en las coordinaciones de teletrabajo, grabaciones de
podcasts, difusión de noticias, debates, etc. Algunos influencers
encontraron en estas herramientas un lugar para compartir en vivo con
sus seguidores. Por todo lo anterior, no extraña que plataformas como
Twitch o TikTok mantengan 3 millones de usuarios activos, pues surgieron
como una muy buena alternativa para compartir y divertirse.
Un
estudio de la consultora Criteria reveló que el uso promedio semanal de
aplicaciones en Chile pasó de 18 a 22 horas una vez decretado el
confinamiento. Los smartphones han pasado a ser la “primera pantalla”
por excelencia, lo que necesariamente nos lleva a cuestionarnos: ¿se
mantendrá esta explosión digital en la nueva normalidad?
La
digitalización siempre estuvo ahí; y aunque a muchos no les acomode o
lo encuentren algo complicado y lejano, es la alternativa que existe
para lograr llegar a más personas, de manera más simple y generar
cambios a mayor escala.