¿Dónde está el Colegio de Periodistas?

El
Colegio de Periodistas en el último tiempo se ha caracterizado por dar
opiniones políticas y de la contingencia nacional, dejando de lado su
supuesto principal objetivo que es defender la libertad expresión y así
también a sus colegiados o quienes ejercen el periodismo en diferentes
espacios. Al buscar noticias respecto al Colegio de Periodistas, se
puede observar que durante los últimos meses se han dedicado a apoyar
campañas presidenciales, a demostrar su intención electoral en el
plebiscito de salida y generar espacios comunicacionales en favor de la
opción Apruebo. Durante estos últimos días se ha hecho pública la
decisión del canal Televisión Nacional de Chile de alejar de sus
pantallas del principal programa de política que se transmite por
aquella señal al periodista Matías del Río, “para cuidarlo” luego que
desde hace algunas semanas venía siendo cuestionado en redes sociales y
también por representantes de la izquierda más radical de nuestro país
como son Daniel Jadue y Daniel Stingo, de poca objetividad. El alcalde
de Recoleta y el exconvencional solicitaron expresamente al Gobierno que
realice acciones de intervencionismo político para que algunos rostros
que supuestamente tienen un pensamiento diferente al Gobierno o
cuestionan e incomodan al Ejecutivo sean alejados; en otras palabras,
sean vetados. Estas acciones atentan no solamente a la libertad de
expresión sino que también a la libertad de expresión. Así también, por
redes sociales una de las representantes del Gobierno en el directorio
de TVN cuestiona el programa que conducía Matías del Río; es bastante
llamativo que quien representa y tiene poder sobre una institución haga
sus descargos y observaciones políticas por redes sociales, lo que
demuestra una nula objetividad y responsabilidad del cargo que se
ejerce. Por otra parte, y por medio de un comunicado, parte del
directorio del canal público expresó: “La marginación de Matías del Río
se llevó a cabo sin conocimiento del directorio, sino que se informó con
posterioridad y sin dar ningún argumento concreto de naturaleza
profesional que lo justificara. De manera responsable podemos afirmar
que Estado Nacional no ha experimentado ningún cambio en su estructura
que explique la decisión“. Este no es el primer impasse que tiene esta
administración con algunos periodistas en estos cuatro meses, recordemos
que hace un par de semanas la ministra Siches junto a la ministra
Vallejos en un punto de prensa indican que generarían un protocolo para
que los medios de comunicación se ajusten a informar en base a su
visión. Otra polémica realizada por la ministra Siches en la Cámara de
Diputados en el caso “aviones fantasmas”, donde atacó directamente a un
medio de comunicación escrito, cuestionando su línea editorial y a sus
profesionales. El Presidente también ha tenido algunos traspiés con
periodistas; hace algunos días en un punto de prensa utilizó a una
vecina para que respondiera por la ministra Vallejos y se mofó junto a
otros miembros de su gabinete de la pregunta realizada por el
profesional; así también cuando un periodista le consulta respecto a
¿cómo ve las encuestas?, el Presidente contesta por los ojos. Estas
situaciones también se han vivido en La Moneda, donde el propio
Presidente ha ninguneado a uno de los periodistas de Palacio. El propio
Presidente durante su campaña dijo que los periodistas y los fondos de
comunicación deben incomodar el poder, y en ese momento creía o al menos
decía que los periodistas deben cumplir un rol de cuestionar, informar a
investigar, y hoy parece que su apreciación es bastante diferente. No
es novedad que el Presidente y así también sus ministros cambien de
opinión permanentemente, la semana pasada el propio ministro Jackson
había dicho que este Gobierno no perseguiría ideas y y hoy es
aseveración está totalmente en duda. Este tipo de acciones limitan y
atemorizan el periodismo libre. Para todas estas situaciones el silencio
y la nula reacción del Colegio de Periodistas han sido permanentes, lo
que demuestra que su sesgo ideológico puede más que su “objetividad”.
Cuando está de por medio la valoración y complicidad con esta
administración sus principales objetivos pasan a segundo plano y así
también la libertad expresión que tanto costó lograr.

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