Si
el gobierno no se pone serio en educación, nuestro futuro no será
auspicioso. Es triste constatar, que la mayoría de los alumnos que
egresan de la educación media en Chile, no saben leer y escribir
correctamente. Si entramos a las matemáticas y a las ciencias en
general, el panorama es aún peor. Antiguamente las congregaciones
religiosas eran el bastión fundamental de la educación privada en Chile.
También el Estado aportaba lo suyo a través de instituciones
emblemáticas, como el Instituto Nacional, el INBA, El Liceo 1 de Niñas
etc. El panorama actual es del terror. Tras años de disturbios, de
maltratos a profesores, de ataques a la infraestructura física y de
fomento a la flojera por parte del Estado de Chile, el futuro de la
educación es difícil. Los profesores congregados en torno al partido
comunista, los planes de estudio tergiversando la Historia de Chile, y
una serie de medidas del Ministerio de Educación que dificultan una
mayor exigencia a los alumnos, nos ha llevado a que los alumnos egresen
de la enseñanza media mal preparados. La pandemia ha sido otro elemento
que atentó en los últimos años en contra de nuestra educación. Hoy se
impide que los alumnos lleven tareas a la casa, se evita la repitencia y
se permite que el celular sea el centro de la actividad de los jóvenes
en el aula. Los medios de comunicación, especialmente la televisión, con
programas de muy bajo nivel, tampoco son complemento a la labor
educativa. En Chile las excepciones están dadas por colegios
particulares pagados, la mayoría de Santiago y las instituciones
educacionales administradas por gremios empresariales como SNA Educa,
Sofofa, Escuelas de la red de colegios SIP y algunas excepciones
regionales. En general el resultado es malo y cada vez más malo. La
droga se ha apoderado de zonas inmensas, tanto en Santiago como en
provincias, lo que dificulta aún más, la labor educativa. Cuando
hablamos de educación, estamos hablando de cultura. El análisis
comparado con países desarrollados o incluso con países de la región,
dan como resultado que la cultura de nuestro pueblo es muy mediocre.
Ciudades y caminos con basura, murallas con grafitis, jóvenes que no
respetan a la policía ni a las autoridades, ni a sus profesores y muy
poco interés por estudiar y avanzar en la vida. En algún momento se optó
por municipalizar la educación, cuestión que ha ido en sentido inverso
en el último tiempo. Las congregaciones religiosas han disminuido
vocaciones -por distintas razones- lo que también ha atentado en contra
de una mejor educación. Otro aspecto preocupante es la disminución de
horas de deporte, actividad complementaria de la educación, que es clave
para el desarrollo equilibrado de nuestra juventud. El deporte se
practica cada vez menos en los colegios y liceos de Chile. Las jornadas
educacionales se acortan, a la par con la reducción de jornada de los
profesores. Todo atenta en contra de estudiar más. Para que hablar del
hábito de la lectura, algo tan
importante para el desarrollo intelectual del individuo. Hoy se habla
de que la productividad laboral en Chile es baja, lo que es cierto, y la
razón guarda relación con nuestra educación y nuestra cultura. Virtudes
como la responsabilidad, la humildad, el respeto a la autoridad, la
puntualidad, el esfuerzo individual, la austeridad, el patriotismo, la
honestidad, el cumplimento de los deberes, entre otras, han desaparecido
del lenguaje de políticos y líderes de opinión. Hoy todo gira en torno a
los derechos, el ocio, la mascota, el feriado, el bono, el subsidio y
todo tipo de regalos del Estado, a cambio de nada. Se avecinan períodos
de alta complejidad en nuestro país y es responsabilidad y obligación de
las autoridades, de los profesores y de los padres de familia promover
aquellas virtudes que han sido olvidadas en el Chile actual. Ojalá los
jóvenes gobernantes entiendan que el camino para un Chile más digno, no
es aquel que destruye la estatua de Baquedano o el de aquellos que
evaden el pago del pasaje del metro o de la micro. Quienes destruyen su
colegio, deben ir a la cárcel, lo mismo que aquellos que atacan a un
carabinero o a un profesor, en cualquier parte del territorio. Los
planes de estudio deben ser desarrollados por personas cultas, sin sesgo
ideológico y conscientes de que la educación es clave para el futuro de
Chile.