El año político 2023 del Frente Amplio

Acabado
el año de gobierno 2023, el Frente Amplio (FA) advierte un fracaso
rotundo en la conducción del país. Finaliza el año sin una nueva
constitución, ni reformas aprobadas que den respuestas a las demandas
que prometieron atender. Tampoco han existido transformaciones a su
política de gobierno, ni menos se encuentran en representaciones
mayoritarias que los identifiquen en los estamentos del parlamento.

A
su vez, al inicio de este 2024 no sabemos lo que buscan como coalición
ni lo que quieren proyectar con sus políticas, evidenciando su clara
pérdida de identidad, si es que existió alguna vez. Como consecuencia,
los partidos que conformaban la ex concertación tomaron sus puestos y
ahora se encargan de administrar el gobierno y ser garantes que
funcione.

Por
otro lado, este gobierno comienza el año con una aprobación de un 31% y
una desaprobación del 64%, de acuerdo a la primera encuesta Cadem. Un
67% califica que el gobierno ha hecho poco o nada por controlar la
delincuencia y al mismo tiempo, un 76% tiene mucho o bastante temor a
ser víctima de un delito.

Entonces,
el FA ya no puede adolecer de una argumentación coherente para
establecer sus posiciones respecto al presente. Pero pese a ello, no se
casa con una ideología que controle y de manejo a la situación tanto en
el interior como en exterior, o sea no hay una hoja de ruta clara ni las
medidas necesarias para contener la criminalidad tan necesaria para la
tranquilidad y paz de la ciudadanía.

Recordemos
que el FA gana la presidencia como una nueva fuerza política y
coalición critica al neoliberalismo, tropezando desde un principio de su
mandato en una incoherencia de su origen con respecto al proyecto
político de gobierno, sobre todo como una inconsistencia teórica. Para
llegar al poder aprovechó fehacientemente muy bien a los movimientos
sociales del momento para sintonizar con ellos en términos discursivos y
sociales, aquellos que son su base primordial, pero sin cautivar a los
sectores más populares y mucho menos en la clase media empobrecida. Al
final es claro que la votación obtenida que le da la representación al
poder fue posible al aglutinar a un electorado como voto de castigo
hacia el gobierno anterior y al de la nueva mayoría.

Estas
circunstancias demuestran que este gobierno iba a tener deficiencias y
eso sobreviene por su necesidad de llegar siempre a la cumbre lo más
rápidamente posible. Los proyectos políticos tienen que despuntar y
desarrollarse, no con la vivacidad y apuro de existir, si no con
sabiduría política, sin apresurar los tiempos, generando instituciones
parlamentarias, conociendo cómo funciona el sistema para converger hacia
un gobierno con madurez. Muchos partidos políticos como el Radical, la
Democracia Cristiana, el Partido Socialista demoraron años, incluso
décadas en llegar al gobierno. Es una regla general que todo partidos,
más allá que hayan llegado o no a tener éxito, sea reconocidos primeros
por prepararse para alcanzar su meta.

En
cambio los partidos del FA se sienten que no vivieron ese proceso. Les
faltó organización o su proceso de preparación quedó truncado por las
circunstancias, dejándolos inmaduros en lo político y en su capacidad de
dirección. Y aun así, el país se arriesgó a elegirlos y a vivir las
consecuencias. Un gobierno sin el acompañamiento parlamentario necesario
en el Congreso para apoyarlos en los grandes proyectos presentados en
su campaña presidencial. Sus arriesgadas estrategias de reformas que
dependían exclusivamente de un cambio constitucional. Su dependencia a
aliados de otras instituciones políticas como soporte a su dirección. Y
quizás la más grave, sus conflictos ideológicos para asumir
responsabilidades que son de vital importancia en lo inmediato.

Es
por esto que nuestro presidente termina el año 2023 haciendo un llamado
magnánimo a las fuerzas políticas opositoras que tengan grandeza y
alturas de miras. Mejor dicho, de ser capaces de salir de sus trincheras
políticas, dialogar, escucharse entre las partes, poniendo a la patria y
a la ciudanía en consideración para llegar a acuerdos importantes que
vaya en beneficio de quienes más lo necesitan.

Es
vital que todas estas dificultades deban ser superadas para mantener la
estabilidad política e institucional y del estado de derecho, el cual
se ve sobrepasado y deslegitimado. El orden público es totalmente
esencial en nuestro día a día. Es el ideal en todo sistema de gobierno y
sociedad que se respete, convivir en paz y armonía con las leyes que
dictan las comunidades.

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