El caso de “Viejo Lobo”

En muchas ocasiones hemos hecho mención respecto del trabajo de emprendedores, personas que luchan contra el destino y lo vencen cada día, generando riqueza y entregando un servicio que beneficia a cientos de personas.

También hemos sido claros en el rol del Estado a través de sus instituciones, la generación de cambios y el establecimiento de reglas del juego claras, para todos dentro de una competencia libre y justa, que beneficia a clientes pero que también permite mejoras a quienes ofrecen un producto o servicio.

Los hechos en que el tradicional puesto de comida rápida “Viejo Lobo”, parece sacado de un mal chiste, la falta de tacto, tino y criterio en una multa por no entregar boletas, algo que no es común en su actuar y que la locataria explicó en forma coherente por redes sociales, derivó en el cierre del carrito que se ha ganado un espacio merecido en Puerto Natales, por su calidad de productos y buen servicio.

No pasa desapercibido que la dura medida haya conllevado a una serie de reclamos por parte del público, los cuales justos o no, dejan en entre dicho la labor de los inspectores del Servicio de Impuestos Internos y otras instituciones, más aún constatando que solo a metros hay una serie de comercio irregular que pocas veces ha sido fiscalizado y que opera con total normalidad en las principales calles de nuestra pequeña ciudad.

Es igual en otros casos de comercio establecido, en donde muchas veces se omiten procedimientos y se opera en forma descriteriada en venta de algunos elementos farmacéuticos, no estableciendo una regla del juego válida para todos, en especial considerando lo difícil y complejo de realizar diferentes operaciones para mantener los permisos correspondientes y la generación de una dinámica comercial en beneficio de la comunidad.

Lo ocurrido a “Viejo Lobo” está claramente dentro de los marcos y atribuciones que competen a la ley, reglamentos y normas vigentes; sin embargo, la aplicación de estas debe ser pareja para todos y no para algunos, más aun tomando en cuenta lo restringido del comercio natalino, si bien es cierto “ley pareja no es dura” también es importante que esta se aplique con tacto, tino y criterio, fomentando y generando en efecto un marco que permita una libre y justa competencia.  

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