Gobernar Cabo de Hornos es entender que nuestro territorio tiene una realidad única y que las mejores decisiones no siempre se encuentran en un escritorio, sino conversando con quienes viven, trabajan y construyen comunidad todos los días.
Por eso, como alcalde, tengo la convicción de que las organizaciones sociales deben estar en el centro de nuestra gestión. Son ellas las que conocen de primera fuente las necesidades de nuestros vecinos, las que levantan iniciativas, acompañan a sus comunidades y muchas veces realizan un trabajo silencioso que resulta fundamental para el desarrollo de nuestra comuna.
La semana pasada tuvimos una reunión que refleja precisamente esa manera de entender la gestión pública. En nuestra nueva sala de concejo nos sentamos junto al Gobierno Regional y representantes de nuestras organizaciones sociales para conversar sobre las necesidades y desafíos de Cabo de Hornos.
Para mí, ese encuentro tiene un significado especial. No se trata solamente de reunir autoridades en una misma mesa. Se trata de abrir las puertas de las instituciones y permitir que quienes viven en nuestro territorio sean parte activa de las decisiones que marcarán nuestro futuro.
La descentralización también es esto. Es que las prioridades de Puerto Williams y Cabo de Hornos puedan discutirse aquí, con nuestra gente, y que las políticas públicas respondan efectivamente a nuestra realidad.
Como municipio podemos gestionar recursos, impulsar proyectos y generar iniciativas, pero sabemos que no podemos hacerlo solos. Necesitamos al Gobierno Regional, necesitamos a los servicios públicos y, especialmente, necesitamos a nuestras organizaciones sociales.
Ellas son parte esencial del tejido comunitario. Clubes deportivos, agrupaciones culturales, organizaciones de adultos mayores, juntas de vecinos, agrupaciones medioambientales y tantas otras expresiones ciudadanas mantienen viva nuestra comuna y nos recuerdan que el desarrollo no se mide únicamente en obras o infraestructura. También se mide en participación, solidaridad, identidad y capacidad de construir comunidad.
Por eso queremos que nuestra nueva sala de concejo sea mucho más que un espacio institucional. Queremos que sea una casa abierta a la comunidad, un lugar donde podamos encontrarnos, escucharnos y buscar soluciones juntos.
Tengo la certeza de que Cabo de Hornos tiene un enorme futuro. Pero ese futuro no puede construirse desde lejos ni ser decidido por otros. Tenemos que construirlo desde nuestro territorio, junto a nuestra gente y con nuestras organizaciones sociales como protagonistas.
Ese es el camino que queremos seguir como municipio. Un camino de diálogo, colaboración y participación, porque cuando las instituciones y la comunidad trabajan juntas, Cabo de Hornos avanza.