En estos tiempos, se
redefinen aspectos muy importantes para el país y su democracia, que
incluyen el marco institucional con cambios de mediano y largo plazo. En
este contexto el desempeño ambiental de Chile también está en
evaluación. Por otra parte, es conocida la preocupación mundial por la
pérdida de biodiversidad en el planeta, también hay estudios que indican
que las áreas protegidas impulsan la economía global y brindan
beneficios no monetarios claves además, que la protección del 30%
conduce a una mayor producción económica.
Por
esta razón es positivo analizar a nuestro país y ver cómo hemos
gestionado las Áreas Silvestres Protegidas, sus amenazas y cómo se
resguarda, actualmente, el cuidado de la naturaleza .
El patrimonio ambiental de Chile está amparado por el Sistema Nacional
de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), creado y bajo la
tuición y administración de CONAF. El Sistema se compone actualmente por
106 unidades, distribuidas en 43 Parques Nacionales, 45 Reservas
Nacionales y 18 Monumentos Naturales. Jurídicamente su protección se
rige por la “Convención de Washington”, ratificada por Chile en 1967.
No
basta crear nuevas áreas silvestres protegidas, si no se asegura su
mantención en el largo plazo a través de una supervigilancia permanente.
Ante todo, debemos reconocer el trabajo histórico por parte de CONAF en
la gestión de las Áreas Silvestres Protegidas. Sin embargo, en el
último tiempo hemos visto cómo el ganado doméstico y las concesiones de
salmonicultura están amenazando algunas de ellas y por ende sus
objetivos de creación.
La
Convención de Washington no permite la introducción de especies
exóticas en sus unidades, lo que se contrapone a la persistencia de
instalar y mantener las concesiones de salmonicultura dentro de las
aguas de un Parque o Reserva Natural. Esto es completamente ilegal.
Así
mismo, investigadores del SAG y CONAF, comprobaron que el ganado
doméstico (vacas y ovejas) que pasta en estos lugares de conservación,
traspasa enfermedades a la fauna endémica, específicamente al Huemul,
especie protegida y en peligro de extinción. Por otro lado, existe
claridad del impacto del ramoneo del ganado sobre el bosque nativo,
amenaza su crecimiento y su desarrollo futuro, teniendo un efecto sobre
el hábitat de un sin número de otras especies.
Frente
a la crisis de extinción de especies y pérdidas de hábitats naturales,
el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado se ha
constituido en un pilar fundamental para resguardar parte del patrimonio
natural del país. Este sistema cumple su objetivo de protección, pero
se requiere eliminar la presencia de ganado doméstico y la actividad
acuícola en sus unidades. Debemos reducir al mínimo las amenazas a las
áreas silvestres protegidas incluidas en el Sistema de Parques
Nacionales de la Patagonia Chilena, ya que constituyen una herencia
natural de extraordinario valor ecológico, natural y cultural de Chile.