El
enojo es uno de los estados emocionales que se viven con mucha
frecuencia y que genera daños no solo en las relaciones con los otros.
Además perjudica el propio organismo.
Este
estado emocional varía en intensidad. Puede ir desde una irritación
leve hasta una furia e ira intensas, y está acompañada de cambios
psicológicos y biológicos. Muchas personas, durante y después de un
enojo sufren gastritis, cefaleas, o incluso infartos debido al “mal rato
“. Esto es porque el enojo es una respuesta natural que se detona
cuando las personas se sienten amenazadas, y esto genera sentimientos
intensos, con frecuencia agresivos y conductas que permiten luchar y
defenderse cuando se sienten atacadas. Cuando una persona se enoja, su
frecuencia cardíaca y presión arterial se elevan, y lo mismo sucede con
su nivel de las llamadas hormonas de energía como la adrenalina y la
noradrenalina.
Para
mantener el cuerpo sano y sostener relaciones armónicas hay que
aprender a controlar el enojo. Algunas sugerencias para gestionar este
estado emocional de forma adecuada son las siguientes:
-Muchas
personas se enojan cuando se tienen exigencias, expectativas o demandas
en relación hacia los demás. Como “demando”: que me escuchen, que hagan
lo que quiero, que tengan en cuenta mi tiempo, etc. Frente a esto hay
que descubrir cuáles son estas “demandas” y hay que focalizase solo en
pedir aquellas que realmente son posibles y que valgan la pena. Así
estarás en camino de erradicar el enojo de tu vida. Por ejemplo: un
profesor puede enojarse, porque espera que todos sus alumnos siempre
lleguen a la hora a las clases y se enoja porque algunos no lo logran.
¿La expectativa o demanda del profesor es realista?
-Tomarse
un tiempo para responder: es fundamental pensar lo que se va a decir y
no actuar de forma instintiva. De este modo, lo correcto es retirarse
del problema, tomar un tiempo prudente para pensar y luego, al recuperar
la tranquilidad, enfrentar la situación. Recuerde que cuando está
enojado en su organismo se ha detonado una reacción natural (biológica) y
la química genera en el cuerpo el enojo o la furia impulsa a pelear.
-Cálmese
y pregúntele al otro ¿qué le ocurre? Porque muchas veces el enojo surge
de una visión incompleta o equivocada, sin haber considerado el punto
de vista del otro. Al conocer esto se puede cambiar la perspectiva desde
la que se está “mirando” aquello que tanto molesta. En el ejemplo
recién señalado, puede que un alumno se atrase en llegar a clases porque
vive lejos de la ciudad y en ese sector hay poca locomoción. Al tomar
en cuenta esta información, el alumno (en la mente de la profesora) pasa
de ser un alumno flojo o irresponsable a un alumno que quiere llegar
puntualmente y que es un factor externo que le impide cumplir con el
objetivo.
Si
no puede manejar el enojo, busque ayuda psicológica para que aprenda a
descomprimir esas corrientes emotivas negativas y podrá cambiar la
perspectiva desde la que se está “mirando” aquello que tanto molesta.