El juego es de otros

    En marzo próximo se cumplen dos años de administración del actual gobierno. Llegaron a La Moneda a aprender. Y nosotros no como sujetos, sino como objeto de esos aprendizajes. Cada uno sabrá si nos ha favorecido ser tratados como cobayas. Pero ahí vamos, pidiendo a los políticos lo que no pueden o no quieren dar. Dos años dedicados a intentar cambiar la constitución vigente. Mientras el mundo y nuestros vecinos avanzan, nosotros a instancia de los políticos, nos miramos al ombligo. Juzgue usted estimado lector quiénes han sido favorecidos estos dos años. Quiénes han recibido dinero, poder, influencia; quiénes no han debido preocuparse del dinero a fin de mes. Pero ahí vamos, jugando el juego de otros. 

Los dos años que vienen son de desafíos enormes para este gobierno. Siempre se ha dicho que el último año del cuatrienio es como de despedida o de salida. Todo el mundo político mirando las elecciones presidenciales próximas. En la práctica, a esta administración le queda sólo un año de ejercicio efectivo del poder. De los cuatro años que tuvo, sólo un año, el 2024, podrá usarlo para intentar impulsar sus ideas. Si veinte años no son nada, imagínese como será un año. Es evidente que la responsabilidad de tal despilfarro es de ellos mismos y de todos quienes nos embarcaron en aventuras constitucionales. Es evidente también que el próximo bienio transcurrirá de manera acelerada, tan implacable como el que pasó.

Para mayor inri el 2024 y 2025 nuevamente seremos convocados a las urnas. Para elegirles. Para financiarles. Y si no lo hacemos, arriesgamos multas y eventualmente, prisión para el caso de no pago de las multas. Insisto, jugamos el juego de otros. Entonces la clase política estará indudablemente preocupada y ocupada en las elecciones de octubre próximo. Nada más alucinante para un político que las elecciones y su preparación. Todos sus pasos, estrategias y posiciones en función de las elecciones que vienen. Al carajo la crisis de delincuencia; al carajo la crisis en educación; al carajo la actividad económica. Están en modo avión para esos problemas, pero en 5G para las elecciones.

Así las cosas, es claro que este gobierno querrá pasar la banda presidencial a alguien de su misma o similar línea política. En eso estará los próximos dos años. Para ellos, donde ayer dijeron digo, dirán Diego. Donde lo que no era aceptable para un gobierno, ahora será deseable y conveniente. Si antes Soquimich (SQM) era el demonio mismo, hoy es conveniente para el gobierno hacer tratos con ellos. Y aunque se señala que la política es así, en realidad no debiera ser así. Pero el tablero, los dados y las ganancias son de otros. Nosotros, las fichas de ese juego.

La oposición de brinco en brinco. Nada más peligroso que sentirse ganadores en una elección. Desafiando las leyes de la lógica, en política dos años son tan rápidos como lentos. Lentos, porque puede suceder algo que cambie la percepción ciudadana y se queme el pan en la puerta del horno. La oposición debe medir cada paso. Hoy importan los problemas del ciudadano a pie; del que quiere tener una mejor educación para sus hijos; del que quiere tener un trabajo digno y suficiente. Esto es ya un deber patriótico. 

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS