En
estos días de reapertura del comercio y de las actividades del sector
productivo es fundamental mantener e incrementar el apoyo, el respaldo a
nuestro comercio magallánico y a nuestros microempresarios, quienes han
sido los forjadores de nuestra región. En Magallanes hay numerosos
empresarios que han surgido sobre la base de la dedicación, esfuerzo,
inteligencia y capacidad organizacional, que creen en sus ideas e
invierten sus capitales corriendo el riesgo de perderlo todo o superar
las dificultades que esta decisión implica. Estos esfuerzos que
comenzaron como micro o pequeños empresarios han permitido dar trabajo a
muchos hombres y mujeres que buscan alguna actividad que les depare un
sueldo digno que les permita llevar alivio a sus hogares, contribuyendo
también a incrementar las arcas fiscales, a través de los impuestos que las empresas deben pagar al Estado,
y a la disminución de la cesantía, estadística que a veces atenta
contra la movilidad social. El país debe aprovechar este impulso
innovador de sus ciudadanos, y por lo tanto merecen todo el apoyo del Estado, facilitando el acceso al crédito, disminuyendo las trabas burocráticas y estimulando su desarrollo, tal como sucedió hace un tiempo en educación con el ingreso masivo al sistema y la incorporación a las universidades e institutos técnicos de jóvenes
que nunca pensaron en acceder a un título profesional, no por no tener
la capacidad intelectual suficiente, sino por no disponer del dinero
necesario para costearse los estudios calificados, que son de alto
costo.