Sin
duda el término del ciclo escolar abre una serie de oportunidades a los
jóvenes que con ilusión comienzan a mirar lo que les depara el futuro.
Es así como la educación superior se vuelve una alternativa atractiva:
permite la movilidad social, abre una puerta de oportunidades y
disminuye la desigualdad.
Cada
día se acortan más las brechas en las oportunidades de acceso a la
educación superior, lo que permite que una mayor cantidad de jóvenes
estudien una carrera universitaria. Hemos visto cómo se han brindado una
serie de beneficios que permitirán que el ingreso a la universidad no
sea un sueño, sino un derecho y una realidad.
La
condición socioeconómica del grupo familiar ha sido considerada como la
primera brecha de acceso a la educación superior. Sin embargo, hoy
contamos con la posibilidad de acceder a la gratuidad. Actualmente hay
53 instituciones adscritas a este concepto, donde se debe acreditar a lo
menos un 60% de vulnerabilidad, el cual es evaluado a través del
Formulario de Acreditación Socioeconómica (FUAS).
A
pesar de que la crítica siempre apunta a la desigualdad de
oportunidades, existen beneficios que permiten, justamente, que la gran
mayoría de los jóvenes puedan acceder a la educación universitaria o
técnico profesional con garantías estatales. Así, se busca que la
educación superior no sea un dolor de cabeza, sino la puerta de entrada
al mundo laboral y al desarrollo profesional de quienes lo requieran a
través del acceso a becas y gratuidad.
Es
importante conocer la red de protección con la que cuenta el Estado,
los beneficios e indagar en el abanico de oportunidades que ofrece
nuestro gobierno, donde nos daremos cuenta de que ha existido un arduo
trabajo por brindar más y mejores posibilidades a las nuevas
generaciones con el objetivo de construir un país mucho más justo y
equitativo.
Finalmente,
es importante mencionar que hemos visto permanentemente cómo la crítica
fácil carece de argumentos, de lectura, de investigación. Hago la
invitación a interesarnos en la búsqueda de información, a empoderarnos
con precisión y no con discursos aprendidos, a buscar las oportunidades,
esas que están ahí, para todos y todas.
Porque
no hablamos solo de gratuidad, no hablamos solo de quienes califican
con una condición socioeconómica, también están considerados aquellos
que con esfuerzo pueden costear parte de sus estudios, oportunidades que
se ajustan a las posibilidades de quienes desean construir su futuro
con esfuerzo, compromiso y convicción.