El triste recuerdo de atentados y ataques terroristas

Los lamentables sucesos ocurridos hace varios días en la capital dan cuenta de un ataque terrorista a una instalación de Carabineros en Huechuraba y a las oficinas de la Empresa Niñenco de propiedad del grupo Luksic donde es gerente general el exministro del interior Rodrigo Hinzpeter, estos hechos traen malos recuerdos a los chilenos de buena voluntad que siempre reaccionarán ante este tipo de situaciones, los acontecimientos por cierto son tristes y dolorosos propio de épocas donde campeaba la intolerancia la agresividad y el desprecio por los valores democráticos y que terminaron trayendo profundos dolores y divisiones entre nuestros conciudadanos, divisiones irreconciliables que aún nos dificultan la convivencia, esperemos que esto no sea más que un intento fallido de reiniciar un espiral de violencia que aun no cobrando víctimas, nos alienta a realizar el mayor esfuerzo para evitar que esta epidemia no crezca en nuestra sociedad, por ello estoy de acuerdo que desde todos los sectores la condena sea rotunda y drástica de modo de no aceptar ni las más minina justificación de una situación como esa.

No obstante lo mencionado, efectivamente se hace necesario el trabajo inmediato de los procedimientos y protocolos de la Inteligencia de los organismos de orden sean estos Carabineros de Chile e Investigaciones, porque esta lacra ha experimentado una evolución muy notoria internacionalmente en todas las democracias del mundo, por lo que Chile no puede dejar de capacitar a sus policías en el combate contra el terrorismo, sin embargo no es bueno intentar aprovechar esta necesidad para sacar ventajas respecto a otras situaciones que tienen diferente origen y motivaciones, por lo que me parece que no podemos juntar la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo, tres situaciones inaceptables y que deben combatirse pero haciendo una diferencia en los tratamientos, estas enfermedades no tienen por qué tener el mismo tratamiento o remedio, son diferentes y creo que puede ser un error garrafal confundirse, por ello el relacionar este lamentable hecho con exigir la tramitación urgente de la ley antiterrorista no me parece recomendable ni adecuada.

El hecho ya ha sido lo suficientemente manoseado y una vez más se pierde la posibilidad de privilegiar lo mejor para el país, por la imprudencia de intentar aprovechar la ocasión para sacar provechos mezquinos y egoístas olvidando que la ciudadanía exige y espera la visión de un estadista que le retorne la credibilidad a la política, en todo caso nos parece evidente que nuestro nivel de inteligencia policial requiere de una modernización y actualización que resulta evidente porque los hechos acontecidos en un cuartel de carabineros muestran una vulnerabilidad evidente y obvia.

En todo caso no nos podemos quedar solo en la crítica y en las suspicacias manifestadas por algunos sectores sugiriendo montajes y globos sondas para distracción, porque no podemos concebir ni aceptar que la política llegue tan bajo, porque los resultados de aquello es dar por perdida una guerra que todos quienes dedicamos nuestros esfuerzos a la política debiéramos suscribir y que no es otra que recuperar la condición esencial de la democracia y de nuestra república, de otra forma llegaremos a los mismos resultados que otros países donde lo que más se requieren son cárceles para internar a los políticos más descollantes de un sistema político corrupto que atraviesa la globalidad de las ideologías.

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