Elecciones 2020: a la vuelta de la esquina

Septiembre marca no sólo el inicio de los festejos patrios, sino también es la recta final para todos aquellos que aspiran a competir por escaños ya sea en la elección de gobernadores regionales, alcaldes y concejales.

En el caso de la primera, y aún cuando desde la Subsecretaría de Desarrollo Regional se han hecho esfuerzos por explicar la metodología e impacto, aún existen una serie de interrogantes en torno al rol de gobernador regional, su relación con el Gobierno (en caso de ser de oposición) presupuestos y otros que, en definitiva, ponen en vilo la postulación toda vez que una iniciativa, que surge como forma de aumentar la calidad de nuestra democracia, termine siendo vilipendiada con varios signos de interrogación a su haber. Por lo tanto, los únicos espacios de certeza (y de poder real dicho sea) siguen siendo en esta pasada alcaldes y concejales. Sin duda la elección de concejales, a pesar del cambio en el sistema electoral, siguen siendo relevantes para que las coaliciones establezcan sus estrategias electorales de cara a los comicios parlamentarios y presidenciales del año 2021. Y, qué duda cabe, la elección de alcaldes sigue siendo la madre de todas las batallas, especialmente en cuanto al territorio y capacidad de influir en la toma de decisiones orientadas a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. De hecho, como pocas veces, Chile Vamos tiene ediles de sus filas en los principales municipios de nuestra región. Ahora bien, más allá del desempeño de los alcaldes en Puerto Natales y Punta Arenas, lo cierto es que el oficialismo se ha farreado la oportunidad de garantizar lo que, en algún minuto, parecía una reelección segura para sus filas, inherente al postulante de turno. Sin embargo, y porque los tiempos en política son distintos a los tiempos cotidianos, aún queda camino y esta etapa es la propicia para poner acelerador a fondo el cual, mediante una buena conducción y trabajo colectivo, aún puede traer réditos para el oficialismo. Más aún considerando que la oposición se mantiene en su letargo e incapacidad de generar acuerdos. Por lo tanto no sería para nada extraño que la elección municipal sea la gran primaria de este sector, dejando en bandeja el camino a que nuevamente un aspirante de la centroderecha encabece el gobierno comunal por cuatro años. Por otro lado, los derrotados en esta elección, incluyendo a concejales y gobernadores, comenzarán a sacar sus cuentas para ver si les alcanza para competir, por ejemplo, por escaños en el Congreso. En este contexto pensar aún falta mucho para Octubre 2020 es no saber los actuales tiempos, unos donde la desconfianza hacia la clase política se mantiene, la desafección por participar en instancias democráticas no reúne incentivos movilizantes, generando que nuestros representantes sean electos no necesariamente con mayorías abrumadoras. Por otro lado los partidos políticos tienen que saber leer estas señales y, en la medida de lo posible, definir los mejores candidatos(as) para competir. Un desafío no menor si consideramos que actualmente, con especial preeminencia desde el Congreso, hemos sido testigos de intervenciones bochornosas y que en ningún caso son representativas de la inmensa mayoría de chilenas y chilenos.

Las elecciones están a la vuelta de la esquina. Es de esperar que los partidos políticos no esperen hasta último minuto para sus definiciones y se ocupen en lo que verdaderamente importa y representa el ethos de la política: trabajar, a sol y a sombra, por mejorar la calidad de los habitantes quienes, en un acto de confianza, les endosan su apoyo para que salgan electos a través del sufragio. No sigamos dilapidando lo poco y nada que queda de confianza en esta relación, que en el último lustro se ha vuelto tormentosa, entre políticos y ciudadanos.

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