Elecciones del Consejo Constitucional: lo que el viento se llevó

Este
domingo por fin se llevaron a cabo las elecciones del Consejo
Constitucional en nuestro país, momento significativo para celebrar la
democracia y respuesta de la ciudadanía tras largas conjeturas,
propuestas y debates públicos. Hemos de esperar que prime la
responsabilidad jurídica en aquellos candidatos electos después de los
resultados definitivos acuñados por el Servel, en otras palabras, que el
proceso pueda avanzar sistemáticamente en la idea de construir un mejor
Chile. Tal vez, la gran tensión que se suscita aquí no tiene directa
relación con la población, sino más bien con los candidatos e ideologías
que erigen sus propuestas constitucionales. Para algunos, las
elecciones fueron un mero cumplimiento cívico, para otros, una ilusión y
esperanza democrática, incluso, un derrumbamiento y tsunami político, o
sea, un antes y después constitucional. Por consecuencia, mi columna de
la semana inscribe la siguiente premisa: Elecciones del Consejo
Constitucional: Lo que el viento se llevó.

Primero,
las listas en cuestión sugerían una panorámica de candidatos que
deseaban incidir en la redacción de la llamada carta magna de nuestro
país, a su vez, establecer parámetros regulatorios que descansaran en
preceptos y fundamentos políticos, por ende, hilvanar un constructo
yuxtapuesto a la ideología que cada uno adscribe, sin embargo, la idea
es poder establecer un diálogo fidedigno, depurado y con nociones
racionalizadas a partir de un texto constitucional transversal, dicho
sea de paso, este es el gran desafío legal para Chile; horizontalidad
política.

Segundo,
la alta enajenación de la ciudadanía manifestada en una desaprobación
general hacia el mundo político, entre paréntesis, reflejó un alto
porcentaje de votos nulos en estas elecciones, sin duda, elementos a
problematizar y reflexionar para la continuidad del proceso. Esta es una
instancia para escuchar las voces de cada región a través del voto
plasmado, o sea, un llamado a no caer en el centralismo histórico
constitucional muy propio del siglo XIX que, por cierto, podría hacer
sombra en la transversalidad esperada. No es una elección de “gustos” y
“placeres” de militantes, más bien, un espacio para visibilizar la
opinión social en términos cuantitativos y levantar un texto
constitucional serio, coherente y viable después del sufragio
experimentado.

Tercero,
cada candidato electo al Consejo Constitucional se debe a las mejoras
de nuestros país desde un prisma constitucional, no a ideologías
sesgadas que, entre paréntesis, a momentos resultan inverosímiles
respecto del avance en modernizaciones del Estado y sociedad civil.
Entramos en una instancia que necesita avanzar en acuerdos y diálogo,
sin duda, aquello será determinante para el proceso. Suturar heridas del
tiempo precedente y encauzar un documento constitucional con ideas
coherentes, por ende, conllevará un abandono de la utopía populista. Los
candidatos ganadores tienen la obligación de trabajar por un documento
real, no por mera “lealtad” de preservar una ideología política como fin
último. Atrás queda una propuesta constitucional fallida, junto con
ello, el gran triunfador de la jornada de este 7 de mayo fue el partido
republicano, no obstante, este cargará con la esperanza ciudadana de
plasmar una veracidad inigualable respecto de la dialéctica llamada
promesa cumplimiento. Por último, hemos de esperar que izquierda,
centro, derecha e independientes; mantengan un termómetro político
equilibrado, tolerante y de conciencia constitucional, no vociferaciones
de utopías populistas. El PhD Juan Luis Ossa (Investigador del CEP
[Centro de Estudios Públicos], académico de la UAI [Universidad Adolfo
Ibáñez] y escritor de varias obras, sugiere lo siguiente respecto de
este punto. “Es decir, las Constituciones son mucho y poco a la vez; y
está bien que sea así. Es errado e ingenuo creer que el articulado
constitucional- y no leyes caso a caso- resolverá todos los problemas
que nos aquejan” (Juan Luis Ossa. Chile Constitucional. Santiago: FCE,
2020. pp-111). El Consejo Constitucional debe promover realidades,
hechos, accesos y posibilidades, de lo contrario, en los próximos meses
tendremos un nuevo naufragio, dicho sea de paso, recordando lo que el
viento se llevó en estas elecciones.

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