Probablemente nunca
antes en la historia de Cabo de Hornos se han ocupado tantas páginas de
diarios y minutos de radio y televisión para hablar de este punto
geográfico austral de la Tierra. Impensado recorrer el mundo de punta a
cabo, en todos los idiomas y en todas latitudes. Sólo lo logró una
humilde hija del mar; La abuela Cristina Calderón.
Se
ha hablado mucho de la partida de la última hablante nativa yagán, de
la promotora y cuidadora de la cultura ancestral de nuestro territorio,
del alma mater de un pueblo que lucha por su reconocimiento. Pues bien,
yo quiero hablar de una mujer sencilla, de pocas palabras, que siempre
tuvo un tremendo respeto por cada una de los vecinos y vecinas la Isla
Navarino.
Se
nos fue nuestro tesoro humano. Se fue como una grande, despedida por
todo su pueblo, con reconocimientos innúmeros que se le dieron en vida;
faltará tiempo para digerir lo que ella significó en su paso por este
castigado planeta.
Los
93 años de Cristina Calderón Harban, que nos permitió compartir y
aprender de ella, son y serán significativo para las actuales y futuras
generaciones, que la ven como un ejemplo de empuje, entereza y dignidad a
toda prueba.
Esta
mujer silente, de pocas palabras, que empleó sus manos para la
confección de cestas con técnicas aprendidas de sus antepasados, dio su
vida por mantener a flote la cultura de su pueblo. Son ellos
principalmente quienes hoy la reconocen como la gran líder, la que
siempre estuvo al frente para cuidar sus intereses, su mar y su tierra.
Desde
la Municipalidad de Cabo de Hornos, y como su alcalde, decretamos 3
días de duelo comunal por tan irreparable pérdida. Se nos aprieta el
corazón al ver partir a la más importante heredera de estos suelos.
Nuestra
abuela Cristina fue, es y será un orgullo para todo Navarino, siendo
una promotora eterna en la conservación de la cultura yagán, dedicándose
principalmente a la difusión de la lengua, cuentos y leyendas
ancestrales de este pueblo y relatos experienciales en su vida y la de
sus antepasados.
Tenemos
la tarea de mantener todos su legado, principalmente nosotros desde
Cabo de Hornos, pero también el Estado de Chile. El reconocimiento a
nuestros pueblos originarios debe ser siempre un horizonte para
respetar, difundir y, por sobre todo, preservar.
Hasta siempre abuela Cristina, un pueblo eternamente agradecido te despide con todos los honores. Descansa en paz.