Como lo había señalado el domingo anterior, la Estrategia Regional de Desarrollo es un instrumento que define, en el sentido más amplio, cómo se logrará el desarrollo de la región y dónde estarán puestos los acentos que darán pie a dicho progreso. En general, una Estrategia Regional de Desarrollo es “un proyecto social” que expresa los grandes objetivos y prioridades regionales en lo relativo a las iniciativas públicas y privadas.
En nuestra estrategia de desarrollo vigente hasta el 2030, se definen una seria de “prioridades” que se expresan como “Escenarios, lineamientos y objetivos estratégicos al 2030”, donde el primer lineamiento es “dimensión de desarrollo social y humano”. En cada uno de estos lineamientos existen “objetivos” que definen además indicadores para saber el grado de avance de la política pública respectiva. Como el primero de los grandes objetivos está definido el “lineamiento 1.1: grupos de especial protección”, que tiene como objetivo “Fomentar la igualdad de derechos y fortalecer la protección de los mismos para personas de grupos de especial protección.”, donde se definen 11 indicadores de prioridad a cumplir, de los cuales debemos hacer las siguientes reflexiones:
Los 11 indicadores son de mediano plazo, siendo que este indicador es el más importante en términos de justicia social (reducción de la pobreza y las desigualdades), porque define prioridades en reducción de vulnerabilidad humana, acceso al empleo, acceso a la salud, derechos de personas con discapacidad y de adultos mayores. Estos 11 indicadores deberían ser entonces, de corto plazo, si queremos de verdad ayudar a los más necesitados.
De los 11 indicadores, 3 de los más importantes tienen que ver con darle prioridad a los extranjeros en desmedro de chilenos. “Aumento del porcentaje de personas migrantes integradas al mercado laboral formal.”; “Aumento del porcentaje de personas migrantes integradas al sistema educacional regional.” y “Aumento del porcentaje de personas migrantes integradas al sistema regional de salud.”. Tengo la convicción de que sería mejor tener indicadores genéricos, más que dar prioridad a personas que vienen de otros países, ya que es bien sabido el dicho popular de “la caridad comienza por casa”, y que estas priorizaciones tienden a aumentar la molestia hacia estas personas. En este punto me quiero detener en el objetivo de “Aumento del porcentaje de personas migrantes integradas al mercado laboral formal.”, y recordar la frase de muchos de nuestros padres dijeron cuando decidimos salir a estudiar “al norte”… “si no tienen oportunidades laborales en la región se quedarán a trabajar allá y no volverán…”. La presente estrategia tiene solo un indicador de empleo, lo que en si mismo ya es un contrasentido para el desarrollo, y que tiene relación con aumentar la cantidad de personas migrantes en empleos formales, y la pregunta que queda es ¿y los (as) chilenos con discapacidad?, ¿y los (as) chilenos adultos mayores?, y los (as) estudiantes chilenos (as) que quieren quedarse en la región?, ¿Por qué ellos (as) no son prioridad para el empleo, cuando el acceso al mercado laboral es la mejor política pública de justicia social?.
De desarrollo y de proyecto social…. casi nada.