El desarrollo supone
aumento, incremento, y cualquier sinónimo de mejores estadísticas, ya
sea de calidad de vida como de la economía. Pero por estos días en
Magallanes la cosa va de mal en peor, algo así como cuando se cerró Mina
Invierno. La comparación lamentablemente tenemos que hacerla porque el
factor es común, y se llama Jorge Flies, en aquel entonces Intendente,
hoy Gobernador.
Comenzar
una gestión con 17.721 trabajadores que han recibido cartas de término
de contrato en los primeros 8 meses de este año, siendo el mes de julio
el mes con mayor cantidad de notificaciones, con 2.807, son cifras que
nos deben llevar a una reflexión profunda respecto de la capacidad del
Gobernador del desarrollo económico y social de la región,
responsabilidad privativa de esta autoridad. Para sumar desesperanza, se
prevé que más de 1.000 trabajadores (as) del sector salmonero queden
sin trabajo, lo que podría impactar más proporcionalmente en la comuna
de Porvenir, y no veo a las autoridades regionales ocupadas del tema,
cuando hoy por hoy la industria salmonera y en general la industria
pesquera está pasando por un momento muy complicado.
Puedo
señalar con absoluta certeza que las soluciones a estos problemas
tienen que ver con voluntad política, pero veo con preocupación que
tanto el Gobernador Flies como el Gobierno central quieren destruir la
industria salmonera, esa que hoy cuenta con dos dígitos del PIB regional
y que entrega varios miles de puestos de trabajo en la región. La
situación se agrava cuando la Ministra de Medio Ambiente decide instruir
que “Mientras un área protegida, independiente de su categoría de
protección, no cuente con un plan de manejo vigente, no podrán otorgarse
concesiones, debiendo quedar suspendida la tramitación del
procedimiento, de pleno derecho, hasta la aprobación del respectivo plan
de manejo, de forma tal de evaluar la compatibilidad que exige el
artículo en comento”, es decir, mientras el Estado no cumpla con su
función, no habrá novedades. Por otro lado no existe ningún avance en el
comité que debe revisar la zonificación de uso del borde costero,
espacio que serviría para destrabar esta situación que deja a todos (as)
los (as) trabajadores directos e indirectos del sector salmonicultor
especulando en si mañana tendrán trabajo o no. Lo que resulta más
contradictorio es que la industria alimentaria se está transformando en
una industria estratégica para el desarrollo humano a nivel mundial, y
que la producción de proteínas marinas es uno de los pilares de esta
industria, situación que es ajena a nuestras autoridades, las que son
incapaces de observar este fenómeno.
Ya
sabemos que el Gobernador Flies no quiere a la salmonicultura en la
región, y que los (as) trabajadores (as) del sector están en riesgo,
pero creo necesario saber cuál es la opinión de nuestros parlamentarios,
Consejeros (as) Regionales y alcaldes (esas) y sus Concejos
Municipales, especialmente de estos (as) últimos (as), ya que serán
ellos y ellas quienes deberán resistir la presión por ayudas sociales de
miles de desempleados, y esto será más grande que el cierre de Mina
Invierno. ¿Desarrollo social y económico?… que el último apague la
luz.