Evaluemos los impuestos Renta Plana ¡¡¡por favor!!!

El país tiene hoy uno de
los sistemas tributarios más enredados e inequitativos del mundo, lejos
del ranking de los top ten en sistemas tributarios. Los factores son
múltiples y el diagnostico le puede ser familiar pero tengo que
desarrollarlo: Una mezcla perversa entre inocencia ciudadana y
carerrajismo de los más ricos y poderosos de este país. Ciudadanos que
elegimos a parlamentarios que son los escuderos de las 10 familias que
controlan el producto interno, y le dan la espalda a la comunidad. Un
nuevo proceso Constitucional que por estos días quiere consolidar el
neoliberalismo como sistema político-económico, sistema que, en regiones
desarrolladas va en consistente retirada. Un país que está
permanentemente realizando reformas tributarias, las que afectan siempre
y en mayor medida a la clase trabajadora. Un país que requiere más
recursos para educación, y las propias universidades públicas, esas que
reclaman por mayor financiamiento, entregan entre sus carreras de post
títulos las de “Planificador Financiero”, que no es otra cosa que un
profesional que “ayuda” a las empresas privadas a pagar menos impuestos.
Una clase empresarial limitada ética e intelectualmente, la que ante
delitos económicos comprobados recibe clases de ética, y que frente a la
propuesta de ampliar las facultades del SERNAC, y ahora frente a una
Ley que endurece las penas por delitos de “cuello y corbata”, se
refugian en el Tribunal Constitucional para no perder sus privilegios
(esos de los que hablaba la Ceci), buscando consolidar el hecho de que
solo los pobres van a prisión.

Frente
a este diagnóstico, la posibilidad cierta respecto de avanzar en mayor
justicia tributaria está lejano. La única alternativa jurídica para
seguir camino en el “pacto fiscal” (ex reforma tributaria) y avanzar en
normas antielusión y antievasión sería que el gobierno insistiese a
través del Senado con un proyecto que contemple dichas medidas, lo que
sí estaría en concordancia con la normativa legal.

En
este punto surge la pregunta esencial: ¿existen buenos sistemas
tributarios?, y la respuesta es que si existen, y los países con mejores
sistemas tributarios son República de Estonia en primer lugar, y le
siguen en orden Nueva Zelanda, Letonia, Lituania, Suiza, Luxemburgo,
Australia, Suecia, Holanda y República Checa. La importancia de la
estructura del modelo fiscal de un país no busca solo recaudar, sino que
es un factor cl
ave
que influye en el modelo de crecimiento económico. Un buen sistema
tributario debe ser fácil de cumplir para los contribuyentes. Su
objetivo debe ser promover el desarrollo económico al mismo tiempo
generar ingresos suficientes para el funcionamiento de un Estado y para
el cumplimiento de las prioridades de un Gobierno.

Coincidentemente,
Estonia, Letonia y Lituania, tres de los cuatro países con mejores
índices en el ranking, optaron por el FLAT TAX y Australia (6ª en el
ranking) está evaluando su implementación. En el caso de América,
Estados Unidos cuenta con 10 estados que ya lo implementaron.

Tengo
la profunda convicción que el FLAT TAX podría ser una alternativa
viable para mejorar los principales indicadores macroeconómicos en Chile
como el crecimiento, el empleo y la recaudación fiscal.

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