Gestión de Fondos: Estado vs AFP

Los
dados ya están echados para las AFP. Como ya hemos indicado en columnas
anteriores, el gobierno busca separar la industria por medio de la
reforma previsional que se comienza a discutir en este mes de noviembre.
En palabras simples, las AFP dejan de existir como las conocemos y se
transforman -si así lo desean- en gestores de inversión privados, es
decir, serán los encargados de hacer rentar los fondos activos de los
trabajadores en régimen, donde tendrán una competencia no menor, que
será la de un gestor estatal.

Una
de las inquietudes -que a mi juicio- acapararan las portadas de los
medios de comunicación, es quién será el administrador del 6% adicional
que contempla esta reforma previsional. La verdad es que en mis columnas
he dejado aquello como una interrogante, no obstante, no debemos ser
expertos para adivinar que la propuesta del gobierno será una entidad
pública, que para el caso, sería el Instituto de Previsión Social (IPS)
quién después de ser discutida la reforma en el parlamento, sería el
encargado de gestionar todas las actividades de soporte del sistema de
pensiones.

Pero ¿cuáles son estas actividades de soporte que deberían dejar de lado las AFP y que serían asumidas por una entidad estatal?

En
ocasiones pensamos que la función de las AFP es sencilla y que sólo
trata de rentabilizar fondos, cobrar comisiones y disfrutar de
cuantiosas ganancias. No obstante, existen actividades que son algo más
complejas y que de acuerdo a la reforma previsional podrían pasar a otra
entidad.

Por
un lado, las AFP se encargan de la recaudación de cotizaciones
obligatorias y también de los famosos APV, que son aportes previsionales
voluntarios. También se encargan de la gestión diaria de las cuentas de
los afiliados y de los pensionados, donde cobran una comisión por
aquello, y que para ser precisos, en la actualidad es su principal
fuente de ganancia. Por otro lado, pagan las prestaciones que establecen
la ley, que son pensiones de vejez normal, anticipada, de trabajo
pesado, de invalidez, de sobrevivencia y de enfermos terminales. Se
encargan también de las cuotas mortuorias, de los retiros anticipados
del 10% y de pensiones alimenticias en casos que la ley lo requiera.

Asimismo,
cobran las cotizaciones previsionales de los trabajadores cuando el
empleador no asume el pago, e incluso, administran traspasos entre las
AFP, cuando los cotizantes lo requieren. Todas estas funciones son
realizadas bajos la supervisión de una Superintendencia de Pensiones que
-a diferencia del SERNAC- si tiene dientes.

Si
lo llevamos a números, las AFP gestionaron durante el año 2021, más de
11 millones de cuentas de ahorro previsional, pagando aproximadamente 9
millones de pensiones en el mismo año y realizando 118 millones de
atenciones a sus usuarios.

Estos
números son tremendos; sin dudas son tremendos. De modo, que el desafío
es inmenso para la nueva entidad que deba gestionar los fondos de
pensiones, en especial, si pensamos que sería una entidad pública.

En
la actualidad, la tecnología lo permite, no obstante, debemos ser
realistas y prácticos; esto no se puede realizar en un par de meses o en
un par de años, se requiere un proceso de transición que permita tanto a
las AFP como al Estado asumir un nuevo rol en las temáticas de
seguridad social. En definitiva, un gran desafío.

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