En
pocos días se realizará por primera vez la elección de gobernadores
regionales. Algo inédito. Y ellos serán dentro de poco los encargados de
representar a zonas que en los últimos mandatos presidenciales han sido
muy postergadas.
Dentro de ellas especialmente están las zonas
extremas. Es necesario ser más solidario con las regiones que luchan por
su integración territorial y esta disposición de los gobiernos no se ha
visto del todo reflejada y es por eso que desde la zona más austral los
tildamos de centralistas.
Necesitamos que se nos solucionen los
problemas existentes, ya que la gente que vive en las zonas extremas del
país requiere de usufructuar de los adelantos que la modernidad ofrece a
todos los habitantes del mundo. Magallanes y Antártica Chilena, como
región, y la Patagonia, como un territorio alejado del continente,
merecen también una atención preferencial por parte de los organismos
del Estado, ya que a cada instante están haciendo patria y no les queda
otra alternativa que seguir luchando y aferrándose a su medio con la
escasez disponible y lo que la naturaleza les ofrece; por
lo tanto, la subsidiariedad del Estado en muchos aspectos es vital para
la población y en consecuencia son problemas de primera necesidad.
En
vista de esta realidad diferente a la que
los citadinos tenemos, se debe mejorar la sintonía para ayudarnos como
región aislada del resto del país y donde todo lo que se necesita para
sobrevivir es bastante más caro en relación con lo que sucede en otras
regiones. Imagínense que llevamos más de un año sin conectarnos a la
Fibra Óptica Austral por temas burocráticos.
También, se insiste en la
necesidad que haya un sueldo regionalizado superior al que existe en
todo el país y este mayor ingreso permita a todos los trabajadores y sus
familias solventar los altos costos de los productos que llegan a la región por diferentes conductos, y así puedan vivir en forma más digna.