Una
de las tantas tonteras que ha hecho este gobierno, es declararse
feminista. Funcionarios públicos, pagados por todos los chilenos repiten
como loros la misma cantinela. En la cancillería están embobados con la
política exterior feminista, a lo cual le dedican tiempo, hacen
charlas, exportan el tema a otras latitudes y cualquier materia de
política exterior la asocian al feminismo. La ministra de la mujer,
conocida como Toti, se ocupa día y noche de feminizar todos los
ministerios. Los gremios van de atrás con el cuento de mujeres en
minería y también que manejen camiones grandes y ojalá realicen tareas
pesadas como intentando convencer al mundo de que hombres y mujeres
somos iguales. Obviamente que no somos iguales. Somos físicamente
distintos y también hombres y mujeres tienen aptitudes y habilidades
distintas, lo que está muy bien. La cantidad de organismos que llevan el
nombre de mujer o de mujeres es impresionante. Hay facultades
universitarias que tiene beneficios especiales de ingreso, solo a
quienes son mujeres. La edad de jubilación es distinta para hombres y
mujeres. Se ha privilegiado en el gobierno nominar mujeres en cargos
clavos, muchas veces ignorando su experiencia previa. Caso Embajadoras
en UK y en Argentina. A mi me parece muy ridículo todo este frenesí
feminista. Es denigrante para las propias mujeres, pues ellas no
necesitan “pitutos” para destacarse. Las mujeres que quieren tener hijos
y formar familias numerosas son “funadas” o menospreciadas por aquellas
que buscan su propio interés y no les interesa crear familia. Hoy
tenemos un grave problema en la sociedad, pues se han trastocado todos
los valores y se han promovido divisiones absurdas entre hombres y
mujeres. Todos nos necesitamos, todos queremos lo mejor para el futuro
de nuestros hijos. Los gobiernos jamás deben ser feministas o machistas,
menos los ministerios o las instituciones. Nadie puede discutir que el
mundo ha cambiado y que el rol de la mujer -también el del hombre- ha
ido evolucionando, pero de ahí a feminizar todo lo que nos rodea, parece
absurdo. Es importante que volvamos al sentido común y que el gobierno y
los medios de comunicación no sigan promoviendo este absurdo feminismo
que no conduce a nada. La paridad, las cuotas y todas estas artimañas,
parecen arcaicas en el mundo de hoy. En la política o en los cargos
públicos si son todas mujeres o todos hombres, a mi me da lo mismo, lo
importante es que sean los mejores disponibles y dispuestos a trabajar
por Chile. Estamos en un mundo medio loco, en que los hombres -que se
cambian de “sexo”- compiten con las mujeres en el deporte, lo que es
absolutamente inaceptable. Entramos en el tema de los baños comunes y
todo tipo de normas que atentan contra la naturaleza de la especie
humana. Los grupos feministas logran financiamiento y llevan adelante
campañas mediáticas cuyo supuesto objetivo es lograr mayor igualdad
entre hombres y mujeres, pero eso no se logra de esa forma y tampoco de
manera violenta. Hay no pocas líderes de opinión que han tenido fracasos
profesionales o familiares y culpan de eso a su condición de mujer. Hay
otras culpan de todos los problemas del país a las “brechas de género” y
a la falta de oportunidades de las mujeres. Los invito a reflexionar y a
defender y a promover a la familia de siempre: un papá, una mamá y los
hijos. Después y muy después vendrán las mascotas, que han asumido roles
protagonistas en esta loca sociedad. Carolina, Camila, Jeannette,
Toti….., hombres y mujeres somos complementarios no enemigos. Las
políticas públicas nunca deben ser feministas ni machistas, sino mas
bien, familiares. Chile nos pertenece a todos.