Hoja de ruta para la agricultura magallánica

El desarrollo social y económico del territorio magallánico está estrechamente ligado a un desarrollo rural sustentable.  La lejanía y parcial aislamiento de los grandes centros de producción de alimentos, ha tenido influencia histórica sobre la identidad del territorio, aspecto que se ha fortalecido cuando hemos estado expuestos a cortes en la provisión de alimentos frescos o de insumos necesarios para su producción.  Algo de esto vivimos durante los complejos días de pandemia que afectaron tan fuertemente a nuestra región.

Los efectos del cambio climático y las consecuencias de la pandemia nos han enseñado que la sustentabilidad económica, social y ambiental de la agricultura en Magallanes debería ser objeto de interés común, especialmente de los actores sociales y aquellos líderes y lideresas que tienen la responsabilidad de tomar decisiones políticas.

Lo anterior, está relacionado con un tema que tocamos hace un par de semana atrás, en este mismo espacio, en la columna “Seguridad y soberanía… alimentaria”, donde hacíamos referencia a lo importante que es para nuestra región aumentar la producción agrícola local, utilizando insumos de elaboración propia, los cuales, a su vez, provocarán la activación de un proceso de restauración ecológica del paisaje rural.

Pues bien, el camino a la seguridad y soberanía alimentaria de Magallanes, tiene hoy un sólido eco en la política nacional que impulsa el Ministerio de Agricultura (Minagri), la cual está consolidada en la Estrategia Nacional de Soberanía para la Seguridad Alimentaria”, lanzada por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), durante el mes de marzo del año recién pasado, para hacer frente a las inéditas brechas en la provisión de ciertos alimentos que enfrentaba Chile.

Hoy en día existe el conocimiento científico necesario para señalar que, para avanzar en seguridad y soberanía de los sistemas alimentarios, se debe primero, regenerar la tierra, sus ciclos naturales, su biodiversidad y los servicios ecosistémicos que permitan la vida sostenible en el tiempo; en resumen, fomentar la agroecología.

Por su parte, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en sintonía con las políticas de Gobierno, ha publicado en julio de 2023 y luego de un proceso amplio de participación de todas las regiones la “Estrategia INDAP 2023-2030: Por una Agricultura Familiar, Campesina e Indígena”, más inclusiva, sostenible y resiliente.  Esta estrategia tiene como primer objetivo desarrollo una agricultura más productiva, más limpia, más verde y más adaptada y preparada para enfrentar un entorno complejo y en permanente cambio. Es un marco de acción y hoja de ruta para el país, que a su vez considera las particularidades de los diversos territorios de Chile.

Para ilustrar el desafío que tenemos por delante les comparto el siguiente dato: en Magallanes se produce entre el 15% y el 20% de la frutas y hortalizas que se consumen.  De ahí que el gran objetivo de nuestros agricultores y agricultoras sea aumentar la producción local de alimentos, lo cual, reitero nuevamente, requiere de miradas y acciones de múltiples actores sociales, no sólo del mundo del agro, sino que también del político y económico, que genere un círculo virtuoso y fomente la producción de nuestros campos.

Teniendo como base las estrategias antes mencionadas, en Indap Magallanes hemos trazado nuestra hoja de ruta a través del “Plan Regional de Sustentabilidad y Transición Agroecológica 2023-2026”, que busca transitar hacia una agricultura familiar, campesina, económicamente rentable, socialmente justa y capaz de regenerar su medio ambiente, para ésta y para las futuras generaciones de nuestra querida región de Magallanes y de la Antártica Chilena.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS